Reunión Técnica sobre los Trabajadores
y la Formación Profesional en América Latina
Confederación General de Trabajadores - CGT
Central Unica de Trabajadores - CUT
Força Sindical
Secretaría de Empleo y Relaciones de Trabajo del Estado de São Paulo
Proyecto de Fortalecimiento Sindical para el Diálogo Social - OIT/ACTRAV-AECI
CINTERFOR/OIT
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5. La formación en los acuerdos nacionales
La formación ha sido incorporada como un capítulo importante
en los distintos acuerdos nacionales -generalmente tripartitos aunque
también en algunos casos bipartitos- que han sido suscritos a lo largo
de los años noventa en América Latina y el Caribe.
En Argentina son ejemplos de ello: el "Acuerdo
Marco para el Empleo, la Productividad y la Equidad social", suscrito
el 25 de junio de 1994 entre las partes sociales y el gobierno; y el
"Acta de Coincidencias", acordada el 9 de mayo de 1997 entre
la CGT y el gobierno. La cláusula de esta última, rotulada "Participación
en la formación profesional" establece que "se fomentará la
formación profesional permanente y continua, así como la de los desocupados.
En ambos casos con la participación activa de los actores sociales para
aumentar la eficiencia y dirección del gasto y de las políticas".
En Chile, el Acuerdo Marco de 1990, y Acuerdo
Nacional Tripartito de 1991 son los dos antecedentes de mayor importancia
en la materia. En el último, se acordó desarrollar, en una agenda de
interés común, iniciativas sobre políticas de capacitación y formación
profesional, creando órganos consultivos para el Programa de Capacitación
y Desarrollo de la Educación Técnica que gestiona el Ministerio de Trabajo
y Previsión Social, y del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo
(SENCE). Más recientemente, en 1998, se promulgó el nuevo Estatuto de
Capacitación y Empleo que, luego de un profundo proceso de consulta
y debate a nivel político y social, introduce modificaciones de importancia
en varios planos, entre ellos en lo que tiene que ver con la creación
de nuevas fórmulas de gestión de la capacitación a nivel de empresa,
estimulando la participación de los trabajadores en los Comités Bipartitos
de Capacitación. También se crea la Comisión Nacional de Capacitación,
con integración tripartita.
En Colombia, a través del "Acuerdo de Productividad,
precios y salarios", del 19 de diciembre de 1994, de carácter tripartito,
se ocupa en su capítulo VII de establecer acuerdos y definiciones en
materia de productividad. Tras afirmar que entre los diversos factores
que inciden negativamente sobre aquélla, se destaca la falta de calificación
de la mano de obra, el atraso tecnológico y las deficiencias de las
políticas de ciencia y tecnología. Se define a la capacitación y calificación
de la mano de obra como un instrumento fundamental, en el cual deben
trabajar conjuntamente con el gobierno, los trabajadores y los empleadores,
de modo de alcanzar los objetivos propuestos. Las partes asumen un compromiso
en tal sentido, realizando una declaración programática en cuanto a
que las tres partes desarrollarán programas conjuntos para promover
el incremento de la productividad, entre otros factores, a través de
la capacitación.
En México, país con larga tradición en este
tipo de acuerdos, se suscribió el 16 de julio de 1990 el "Acuerdo
Nacional de Productividad", con declaraciones referentes a la realización
de un esfuerzo educativo a través de acciones desarrolladas por programas
nacionales orientados a la modernización educativa y a la capacitación
y productividad. En 1992 se celebró el "Acuerdo Nacional para la
Elevación de la Productividad y la Calidad" (ANECAP), por el que
se estima indispensable promover, dentro de las empresas y con el concurso
de los trabajadores y sus organizaciones, políticas de capacitación
permanente a todos los niveles, programas de readiestramiento de la
mano de obra, programas de inducción al puesto, nuevas modalidades de
capacitación en el sector rural y en la medianas y pequeñas empresas
y el establecimiento oficial de nuevas formas de registro y dictamen
de programas de capacitación, con el fin de promover su mayor descentralización
y más amplia información. El Acuerdo denominado "Alianza para la
recuperación económica" alcanzado en 1995, en su capítulo VII establece
acciones concretas en materia de capacitación: ampliación de los programas
de "Becas para trabajadores desempleados" y de "Calidad
Integral y Modernización", así como indicaciones para el Consejo
de Normalización y Certificación de Competencia Laboral". Finalmente,
el acuerdo denominado "Diálogo Obrero-Empresarial hacia una Nueva
Cultura Laboral", del 13 de agosto de 1996, de carácter tripartito,
contiene también importantes y explícitas referencias a la formación.
El de Panamá es otro ejemplo, con el "Pacto
de Compromisos para el Desarrollo", adoptado el 6 de diciembre
de 1994 en el ámbito de los Acuerdos de Concertación (Bambito III).
En él los actores empresariales y sindicales acordaron asumir mayor
responsabilidad, entre otros temas en el de la formación, lo que a lo
postre resultó en la concreción de la bipartita Fundación del Trabajo
que ha impulsado importantes iniciativas en la materia.
