Reunión Técnica sobre los Trabajadores
y la Formación Profesional en América Latina
Confederación General de Trabajadores - CGT
Central Unica de Trabajadores - CUT
Força Sindical
Secretaría de Empleo y Relaciones de Trabajo del Estado de São Paulo
Proyecto de Fortalecimiento Sindical para el Diálogo Social - OIT/ACTRAV-AECI
CINTERFOR/OIT
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2. La formación profesional como un hecho educativo
Siendo la formación desde su propio origen y concepción
una actividad eminentemente educativa, las instituciones de formación
profesional participaron activamente dentro de las políticas alfabetizadoras
que se implementaron desde 1950 y hasta entrados los años 70, y fueron
la principal y casi única oferta educativa para amplias capas de población
que eran, además, las económica y socialmente más desfavorecidas.
Sin embargo, y en los hechos, se desarrolló a lo largo
de décadas un división de cometidos institucionales entre la educación
regular y la educación no formal, que en muchos casos rayó en la casi
total compartimentación y falta de coordinación y comunicación. La educación
general se orientó por objetivos siempre propedéuticos y tuvo rasgos
academicistas. La educación no formal, especialmente la formación profesional,
se vinculó mucho más estrechamente al mundo del trabajo y de la producción,
siendo definida en sí misma como una educación para el trabajo.
Los cambios en los mercados de trabajo y en los ritmos
de innovación y desarrollo tecnológico están teniendo un fuerte impacto
sobre ambos sistemas. Sin embargo en el ámbito de la educación regular
y escolarizada, la crisis generada por dichos cambios parece ser aun
más profunda que la ocurrida en el campo de la formación profesional.
Esto en buena medida se debe a que la formación profesional siempre
tuvo, adormecido o no, un vínculo más o menos cercano con las esferas
en que dichas transformaciones se operaron.
Actualmente, y a lo largo y ancho de toda la región,
se constatan suscintamente expuestas tendencias como las siguientes:
- un progresivo acercamiento de metodologías, contenidos y estrategias
entre los campos de la formación profesional y de la educación media
técnica.
- Una revisión de otras áreas de la educación general, como la educación
de adultos, que se desplaza de sus enfoques más asistencialistas y
remediales, al enfoque de una educación para el trabajo productivo.
- Una ampliación de las esferas de acción educativa de las instituciones
de formación profesional, hacia niveles intermedios (p.e. tecnólogos)
y aun superiores (p.e. ingenieros tecnológicos y posgrados), sin dejar
de actuar en la formación inicial y profesionalizante.
- Una reformulación de los conceptos básicos de la formación, antes
más ligados a la idea de "adiestramiento" hacia un enfoque
más amplio e integrador, representado en buena medida por los modelos
de formación por competencias laborales.
El desdibujamiento e interrelación de las fronteras
entre educación general, formación profesional y desarrollo tecnológico,
también comienza a marcar sus huellas en el ámbito organizativo e institucional
imponiendo un nuevo modelo de gestión para este escenario multidimensional
cuyos instrumentos básicos son la articulación y la concertación.
Si efectivamente se desea construir los andariveles
que permitan la actualización y perfeccionamiento a lo largo de la vida,
con entradas y salidas del proceso formativo y reconociendo los distintos
espacios y prácticas que facultan y estimulan la incorporación y apropiación
de nuevas prácticas y de conocimientos innovadores, se requieren arreglos
suprainstitucionales que operacionalicen esta nueva conceptualidad.
A medida que desaparecen las barreras entre lo manual
y lo no manual, entre el pensamiento y la ejecución, entre el saber
técnico y el académico-científico, resulta cada vez más notorio que
el conocimiento resulta de la combinación equilibrada de aptitudes sociales,
saberes fundamentales y dominio de las más innovadoras tecnologías.
Ante ello, en algunos países ya se ha comenzado a generar una nueva
estructura, de carácter sistémico, que refleje esa necesaria articulación
y estimule no sólo la coordinación de esfuerzos y propuestas sino que,
a partir del reconocimiento de especificidades y fortalezas en las diferentes
áreas del conocimiento científico, tecnológico y/o metodológico, y también
distribuya responsabilidades y recursos con el fin de atender y abordar
la formación integral y la actualización constante de del capital humano.
En definitiva se trata de reflejar en lo organizacional el concepto
de integralidad de objetivos, recursos y estrategias.
Si desde la escuela primaria es posible aportar al
dominio de los códigos básicos de la modernidad, es fundamental establecer
un continuo del proceso de enseñanza-aprendizaje que se inicia en la
niñez y se sostiene a lo largo de toda la vida. Para ello cada vez se
torna más imprescindible articular y distribuir responsabilidades entre
la educación básica, la formación profesional y la educación superior
de la misma manera que aprovechar e integrar los ámbitos nacionales
con los provinciales y/o locales, compartir el financiamiento entre
el sector público y el privado, combinar estrategias de formación inicial
y masiva con acciones remediales o coyunturales así como apelar a la
formación escolarizada pero también a metodologías de enseñanza no convencionales
(educación a distancia, enseñanza interactiva, recursos multimedia,
etc.).
