Vínculos formación
profesional - educación regular
No hay educación latinoamericana que no atienda
a las particularidades nacionales y regionales del continente.
Podemos confiar en que de nuestra diversidad respetada, nacerá
una unidad respetable. La uniformidad conceptual para sociedades
heterogéneas nos ha dañado, nos ha retrasado y nos ha impedido
aprovechar la experiencia y la sabiduría de las culturas alternativas
en el mundo agrario, indígena y ahora, prolíferamente urbano
de Latinoamérica.
Así las cosas, luchemos por una mejor educación
para este siglo. Educación que tenga inmersa la Formación Profesional
Integral. Es decir, que contenga las tres modalidades denominadas:
Formación Profesional Titulada, que capacita en áreas ocupacionales
completas, Formación Profesional Ocupacional, dirigida a la
recalificación e inserción laboral de los desempleados y Formación
Profesional Continua, estructurada como respuesta a las necesidades
de actualización permanente de los trabajadores ocupados.
La formación profesional en sus tres modalidades,
permitirá una reorganización de las relaciones con el desarrollo
tecnológico, al garantizar que las acciones de los centros de
formación y de los centros de desarrollo tecnológico en materia
de investigación aplicada, innovación, transparencia y servicios
tecnológicos, incidan de manera sistemática y permanente sobre
las estructuras y contenidos de los cursos de formación profesional
en todas sus modalidades, así como en los procesos de convalidación
de la experiencia y de homologación y validación de títulos
y certificados.
En el análisis de la formación profesional como
elemento de una política social, debo referirme a las relaciones
con el sistema educativo nacional del que forma parte, hoy desafortunadamente
dislocado de él.
Recordemos que el proceso de articulación de la
formación profesional integral, con los otros niveles educativos,
significa mutuo apoyo e intercambio de saberes y experiencias
pedagógicas y administrativas, por medio de alianzas estratégicas
y de la conformación de redes de formación e información.
En ejercicio de esas alianzas y redes, se aplican
estrategias y metodología propias de la formación profesional,
como el diseño curricular, la modularización, la formación por
ciclos y niveles, la desescolarización, la formación compartida
con las empresas, el reconocimiento de cursos y programas, la
orientación ocupacional y la asesoría a la educación media técnica.
Como diría el formidable investigador y consultor
de la OIT Oscar Valverde G. "Para tan importante misión
es menester que las instituciones de formación profesional públicas
y privadas trabajen conjuntamente en el marco de una estrategia
nacional de desarrollo, la cual sea fruto del consenso con los
actores sociales, e incorpore de manera activa a las empresas
y sindicatos en el diseño, realización, evaluación y seguimiento
de los planes nacionales de formación profesional; la interlocución
y participación del actor sindical, junto a los demás actores
del tripartismo, es un requisito central para formular y desarrollar
cualquier política nacional de formación profesional.
Por otro lado, es fundamental que la formación
profesional esté en sintonía con el sistema educativo nacional
(educación formal y no formal) y mantenga con éste los puentes
de intercambio y continuidad que viabilicen la sinergia educacional
necesaria para afrontar los retos competitivos de las empresas
y los retos profesionales de los trabajadores.
Viéndolo de manera prospectiva, una de las preocupaciones
más acuciantes del sistema educativo del cual la formación profesional
forma parte, es el futuro del trabajo. La educación general
no sustituye a la formación profesional: es su soporte fundamental;
la formación profesional cualifica las funciones y operaciones
mentales adquiridas en la enseñanza básica, para aplicaciones
específicas cada día más flexibles y versátiles; pero la formación
profesional no puede cubrir o compensar las carencias educativas
estructurales que se adquirieron por falta de escolarización
o de formación básica durante la infancia o adolescencia."
Finalmente, quiero decirles de la manera más fraternal,
que la comprensión de algunas de las propuestas aquí contenidas,
implica asumir la premisa kantiana de ponerse en el lugar del
otro. Dicha premisa no quiere decir estar de acuerdo con el
otro, sino estar dispuesto a acceder a su lógica interna, haciendo
el esfuerzo de ponerse en el camino de la concertación.
Para aproximarse sin perjuicios a las discusiones
planteadas, es bueno dejar a un lado las nostalgias oscurantistas.
No podemos caer en una idealización del pasado, ni en una desidealización
patológica del presente y mucho menos del futuro. Debemos asumir
el hecho de que siempre, en todos los tiempos, hay una tensión
entre lo antiguo y lo nuevo. A mi juicio, esa tensión es precisamente
lo moderno.
Muchas gracias.
Santafé de Bogotá D.C. 14 de mayo del 2000
