"En el futuro
próximo la diferencia entre los ricos y
los pobres a nivel de individuos o naciones, la
determinará el nivel de educación y conocimiento que
tenga cada uno". (*)
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1.- Los Principales Desafíos:
En 1999, al conmemorar los 25 años de vida intensa
y fructífera de la Universidad de los Trabajadores de América Latina
UTAL -, analizamos algunos de los desafíos que se presentan al
proceso de Formación de los Trabajadores. Sintetizaré ciertas inquietudes
que nos parecen fundamentales.
Nos toca pensar como asumir y proyectar nuestro quehacer
en el futuro.
Nuestro punto de partida es la realidad que nos lega
el fin de siglo.
Vivimos un momento histórico complejo y contradictorio.
Por un lado los avances científicos tecnológicos que aceleran
inusitadamente los CAMBIOS en nuestras sociedades. Y por el otro, enfrentamos
una de las CRISIS más inconcebibles e inaceptables. Mientras una minoría
(20% de la población mundial) es cada vez más rica, una mayoría (80%
de la población mundial) es cada vez más pobre. La desigualdad
es la pauta.
Y los trabajadores somos progresivamente excluidos
de los escenarios.
Es un fin de siglo de profunda crisis y conflictividad
social amenazante, que desgraciadamente pautará los acontecimientos
de las primeras décadas del siglo XXI.
Esta situación preocupante ha generado a nivel de las
instituciones y los pueblos, el diseño necesario de una verdadera "ESTRATEGIA
DE SUPERVIVENCIA". Y PROYECTOS DE RENOVACIÓN.
En este contexto el propio Movimiento Sindical enfrenta
su propia crisis, y está obligado a repensarse, a renovarse
y a reestructurarse.
Estamos convocados a asumir una nueva cultura: LA
CULTURA DEL MOVIMIENTO DE TRABAJADORES como concepto nuevo,
y superador de la tradicional CULTURA OBRERA.
El otro punto de partida es que nuestra mirada debe
ir más allá del pasado y del presente. Debemos focalizarnos en dirección
al futuro.
Compartimos la visión de que "Es necesario
proyectar el pensamiento hacia el futuro y pensar en función de ello.
Proyectar el futuro es esencialmente una tarea política". (Josef
Thesing).
Hoy existe una nueva disciplina: la futurología,
"no como una ciencia sino como una mezcla de periodismo e investigación
académica. Una especialidad que exige, curiosidad, observación, adaptabilidad,
análisis y obviamente, estar al día con la información" (Alvin
Tofler).
Más allá de las certezas que pudiera encerrar el futuro,
la incertidumbre es su numen y como lo expresa Octavio Paz "Desafía
a nuestra imaginación e interroga a nuestra identidad".
Vivimos un tiempo de DESLIZAMIENTO EPOCAL.
Un tiempo que se agota y otro tiempo que está en proceso de germinación.
Termina un camino y comienza otro.
Los cambios más vertiginosos e insólitos son partes
vitales del escenario futuro. Estos cambios serían "el resultado
de la convergencia de la era de la tecnología de la información con
la revolución biológica en genética. Cuando estos dos conceptos converjan
a pleno, se desatará una explosión de cambios sociales y económicos
tan gigantescos que superaran la imaginación de cualquiera. Pensemos
solamente toda la tormenta que desatará la clonación de un ser humano".
(Alvin Tofler)
Diferentes estudios nos alertan sobre la magnitud de los desafíos:
El Banco Mundial ha calculado que los 29 países que
concentran 80% de la riqueza mundial deben su bienestar en 67% al capital
intelectual (educación, investigación científica y tecnológica) 17%
a sus recursos naturales y 16% a sus equipos.
El supertren de la tecnología
"El Consejo de Competitividad Europeo dice
que en el próximo siglo habrá siete industrias de punta: la biotecnología,
la informática, la microelectrónica, las telecomunicaciones, la robótica,
la industria de nuevos materiales y la aviación civil. Ninguna de estas
industrias depende de los recursos naturales. Ni de la mano de obra
barata. Ni siquiera del capital, que va a donde lo llaman con la velocidad
de la luz. Estas industrias dependen de un nuevo factor de producción:
se llama el conocimiento".
"Y no sólo en las nuevas industrias. Los procesos
de producción y comercialización en las actividades tradicionales -
desde la agricultura hasta la banca y desde la construcción hasta las
ventas minoristas- ya están viviendo la revolución de las computadoras,
la fibra óptica, el láser los insumos artificiales y los sistemas numéricos
de control en planta. Lo cual, en una palabra significa que no hay futuro
si nuestras empresas y trabajadores no se suben en el tren de las nuevas
tecnologías".
Las gigantescas transformaciones científicas y tecnológicas
ocurridas, sobre todo en estas dos últimas décadas, han conducido a
la transmisión de información a la velocidad de la luz (300 mil kilómetros
por segundo); la "numerización" de textos, imágenes y sonido;
recurso ya generalizado a los satélites de telecomunicaciones; la revolución
de la telefonía; la masificación de la informática en los sectores productivos
y de servicios; la "miniaturización" de las computadoras y
su integración a escala planetaria
El Internet ha conseguido que
la vida sobrepase los antiguos límites del tiempo y del espacio.
"Nuestros futurólogos definieron demasiado
restrictivamente el siglo XXI como la era de la información. Pero lo
cierto es que estamos viviendo una transformación mucho más profunda,
que afecta a la economía mundial en su conjunto. De la utilización simultánea
de la informática y la genética está surgiendo una poderosa fuerza tecnológica
y económica que será el eje del siglo biotecnológico. Se recurre cada
vez más a las computadoras para descifrar y organizar la enorme masa
de informaciones genéticas que constituyen la materia prima de la nueva
economía global. Las empresas multinacionales han emprendido ya la creación
de gigantescos complejos de investigación sobre las ciencias de la vida,
que configurarán el mundo bioindustrial del mañana.
Las ventajas a corto plazo de esta revolución son
considerables: van a aparecer nuevas plantas, nuevos animales, nuevos
productos farmacéuticos, nuevas fuentes de energía. Pero sería ingenuo
creer que, como contrapartida, no habrá un precio que pagar. Y es posible
que esos cambios acarreen terribles consecuencias sociales, éticas y
ambientales. ¿La creación de clones y de especies transgénicas no significa
acaso el fin de la naturaleza? ¿Los organismos genéticamente modificados
no causarán perjuicios irreversibles a la biosfera? ¿No es peligroso
pretender fabricar un bebé "perfecto?"
Jeremy Rifkin (**);
economista norteamericano, analiza todo el proceso del trabajo y
del empleo, y hace consideraciones sobre las perspectivas sombrías al
respecto.
Según el autor, en el futuro se crearán muy pocos empleos,
y los mismos serán muy especializados y de exigente calidad o trabajos
precarios de baja calidad y muy mal remunerados.
Su conclusión es preocupante al afirmar:
" El hecho de que nos espere un futuro de
utopías o de realidades depende, en gran medida, de cómo queden distribuidas
las ganancias en la productividad durante la era de la información...
Si a pesar de todo, no se reparten las enormes ganancias de productividad,
resultado de la revolución propiciada por la alta tecnología, sino
que se emplean principalmente para aumentar los beneficios de las
empresas, para otorgar mayores dividendos a los accionistas, para
retribuir mejor a los altos ejecutivos de las multinacionales, así
como para la emergente élite de trabajadores implicados en los nuevos
conocimientos de alta tecnología, las posibilidades de que las crecientes
diferencias entre los que tienen todo y los que no tienen nada conducirán,
sin duda, a disturbios sociales y políticos a escala global".
Esto nos alerta sobre la globalización de la miseria
y de la protesta social.

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*Juan Manuel Santos, Ex Presidente de
la UNCTAD
** Jeremy Rifkin El reverso de un mundo feliz ¿Qué
significa para usted el "siglo biotecnológico?
Libro: "El fin del trabajo. El declive de la fuerza de trabajo
global y el nacimiento de la era post mercado". editorial Paidós.
Barcelona. 1996