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Fecha de actualización:
8/10/2008

 

 

 

Reproducimos el documento entregado por la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sul CCSCS al Presidente J.M.Sanguinetti, el 30 de agosto de 1999 en Montevideo-Uruguay. Este documento ha sido extraido de Correio Sindical Mercosul.

 

31Kb Documento completo en formato word

 

Montevideo, 30 de agosto de 1999 

Sr.
Presidente de la
República Oriental del Uruguay
Dr. Julio María Sanguinetti

De nuestra consideración:

La crisis comercial del Mercosur, que se venía arrastrando desde el final de 1998, se alargó con la abrupta desvalorización cambiaria brasilera y se agravó en el último mes de julio, cuando algunos sectores económicos argentinos que se sintieron amenazados por el aumento de la competitividad de los precios brasileros y el término del régimen de adecuación, pasaron a presionar a su gobierno por la adopción de medidas de salvaguarda, desencadenando como respuesta una dura reacción del gobierno brasilero. Frente a esa disputa, Uruguay y Paraguay también reaccionaron, mas moderadamente, ya que son penalizados por la desvalorización brasilera y por la recesión del Brasil y la Argentina, sus principales compradores.

El agravante de esta crisis fue su dimensión política - el rompimiento de las negociaciones fue considerado-. La disputa empresarial no es apenas coyuntural, pero si una tentativa dramática de compensar los efectos de la recesión que afecta al bloque. En fin, el conflicto fue mucho mas serio esta vez pues revela el callejón sin salida para dónde nuestros gobernantes están llevando el proyecto que podría y debería ser una palanca para el desarrollo y la integración.

Si analizamos el comercio intra-Mercosur reciente, veremos que el mismo viene cayendo desde el final del 98, lo que nos lleva a afirmar que las diferencias cambiarias apenas agravaron los problemas. El mayor componente del déficit comercial es con terceros mercados, aún en los sectores en disputa actualmente. Por lo tanto, la adopción de medidas tarifarias y de corte apenas comercial no resolverá los problemas, pero si promoverá un retroceso y un debilitamiento del Mercosur en las negociaciones con otros bloques.

Las causas de la recesión no pueden ser atribuidas al Mercosur, tienen raíces muchos más profundas y resultan directamente de las decisiones políticas que nuestros gobernantes vienen adoptando desde el inicio de esta década. Los inmensos compromisos financieros asumidos con el FMI y otros organismos internacionales, principalmente por los dos mayores países, convirtieron las exportaciones y la atracción de inversiones externas, en factores cruciales para la generación de divisas para el pago de los intereses de las deudas externas. Una política que no viene teniendo los resultados esperados y que sólo ha servido para aumentar la crisis social.

El déficit comercial no retrocede y sólo no creció más en éstos últimos meses porque las compras externas disminuyeron en razón de la baja de consumo y producción. Al mismo tiempo, en los últimos doce meses, los precios de los principales componentes de la balanza exportadora de nuestros países cayeron entre 8 y 26% en el mercado internacional, lo que reduce más la entrada de divisas. Y las posibilidades de diversificación y ampliación de la pauta exportadora son pequeñas, pues la reestructuración productiva desencadenada desde el final de la década pasada - en razón de la apertura comercial generalizada y de la adopción de planes de ajustes cambiarios - promovió una real internacionalización del proceso productivo y concentró fuertemente la producción - el camino de las exportaciones quedó reservado para pocos; las grandes empresas multinacionales . Las empresas de capital medio (ni hablar de la pequeña producción) y sectores menos dinámicos internacionalmente quedaron condenados a la desaparición, pues no tienen capacidad para competir con los precios de los importados, en los casos de países con sobrevaluación cambiaria, o en el caso del Brasil, a pesar de la desvalorización cambiaria, no pueden revertir el grado de internacionalización anterior y promover la sustitución de importaciones de los componentes que necesitan.

Frente a ése cuadro adoptan medidas que llevan al crecimiento de la deuda interna, a más reducción del Estado y eliminación de cualquier política de promoción productiva y a la elevación de las tasas de interés. Factores que presionan todavía más a la pequeña y mediana empresa.

Las consecuencias son claras: el crecimiento vertiginoso del desempleo, y de la precarización del mercado de trabajo y una fuerte compresión de los mercados internos, restringiendo directamente el consumo y desencadenando así otra vuelta del círculo vicioso instalado y la profundización de la crisis social.

Todo nos lleva a suponer que la disminución de las tensiones después del encuentro de Presidentes y Ministros ocurrió por presiones de los grandes grupos multinacionales que tendían a perder con las suspensión de las negociaciones. Basta hacer algunas cuentas: 70% del comercio de Mercosur es entre Brasil y Argentina, de ese volúmen 70% es de comercio dirigido ( o sea compras del gobierno o entre empresas) y 36% es comercio intra-empresas. Las pequeñas empresas no representan ni el 2% del comercio intra-bloque.

Las decisiones tomadas en Montevideo el día 6 de Agosto pasado no sobrepasaron el plano diplomático y remitieron a dos grupos de trabajo - con mandatos pocos definidos - la búsqueda de soluciones de una crisis de esas proporciones.

Lo que queremos decir con esa breve introducción es que ninguna medida de corte arancelario resolverá una crisis que es estructural.

O sea, la crisis lejos de solucionarse apenas entró en una impasse. La principal decisión nadie la quiso discutir: el Mercosur será un proyecto de integración común - lo que implicaría de inmediato la adopción de políticas estructurales y macroeconómicas comunes para dar sustentación a una reanudación del desarrollo - o será cada vez más una moneda de cambio en el mercado globalizado?

Por una agenda macroeconómica y social inmediata

Pero no fue sólo para analizar las reales causas de la crisis del Mercosur que las centrales sindicales que representamos decidieron hacer ese documento público. La razón que nos mueve es mayor y más abarcativa. En primer lugar para denunciar una vez más que en todo conflicto los gobiernos y las elites empresarias ni siquiera mencionan, o toman en cuenta, los impactos que las medidas tomadas en esos últimos años han tenido sobre los empleos, salarios y el pueblo más pobre de nuestros países. Al hacer las cuentas de ganancias y pérdidas porcentuales del comercio, para basar sus propuestas, en ningún momento colocaron sobre la mesa qué repercusiones esas medidas tendrían sobre las crisis social. Y todos sabemos cuál es la dimensión del desempleo - más de 12% la media - con picos más altos en Brasil y Argentina.

Por eso además de discutir como resolver esas cuestiones queremos también discutir y proponer cambios en el modelo económico que los gobiernos insisten en mantener.

Lo que nuestros gobiernos deben hacer es justamente lo contrario, deben profundizar el proceso de integración y corregir radicalmente su dirección, adoptando políticas comunes volcadas a la promoción del desarrollo, la complementación y la cooperación económica, social y política priorizando la atención a los sectores más desprotegidos de la sociedad.

En primer lugar proponemos que sea instalado inmediatamente un grupo de alto nivel, con acompañamiento de las representaciones empresariales y sindicales, para poner en práctica la Agenda Mercosur 2000, de profundización del proceso de integración. Como temas prioritarios de esa agenda proponemos:

En el plano económico y productivo

  • Definición de una política regional de promoción de la producción y de incentivos y la complementación sectorial con vistas a la optimización de escala pero sobre todo a la generación de empleos.
  • Creación de instrumentos de financiamiento y apoyo a la reconversión productiva, entre ellos un banco de fomento del Mercosur, captando financiamientos de los organismos de fomento mundiales, de los bancos de fomento nacionales y fondos de pensión de los 4 países.
  • Integración y cooperación en infraestructura y tecnología.
  • Integración de los sistemas fiscales y tributarios con vistas a disminuir la carga de la producción y de los servicios y la distribución de la renta.
  • mantenimiento de la participación como bloque en las negociaciones externas y definición de medidas de salvaguarda y protección al Mercosur en la relación desigual que se establecería en un acuerdo con la UE y el ALCA.

A nivel institucional

  • Reformulación de la estructura institucional del Mercosur creando una Comisión de Políticas productivas, en el mismo nivel de la Comisión de Comercio, que integraría los diferentes sub-grupos volcados a ese tema (agricultura, industria, telecomunicaciones, transportes) y coordinaría los trabajos del grupo de tratamiento de los temas macroeconómicos.
  • Fortalecer al Foro Consultivo Económico Social y de la Comisión Parlamental Conjunta incorporándolos como miembros observadores del GMC, Comisión de Políticas Productivas y grupo de tratamiento de los temas macroeconómicos.
  • Creación del Tribunal de Justicia.
  • Plena vigencia de la Cláusula Democrática del Mercosur.

A nivel de Empleo y Derechos Laborales

  • Discusión e implementación de medidas de emergencia de protección a los desempleados y generación de puestos de trabajo recogiendo como líneas básicas las conclusiones recientemente aprobadas en la Conferencia Regional de la OIT.
  • Creación de condiciones materiales y políticas para el pleno funcionamiento de la Comisión Socio Laboral garantizando los siguientes derechos: no discriminación, eliminación del trabajo forzoso, prohibición del trabajo infantil, libertad de asociación, libertad sindical, negociación colectiva, derecho de huelga, fomento del empleo, protección de los desempleados, formación profesional, cuidado en la salud y seguridad en el trabajo, fortalecimiento de la inspección del trabajo, y derecho a la seguridad social.

Obtención de financiamiento para la viabilización del Observatorio

Plenario Intersindical de Trabajadores – PIT/CNT –Uruguay
Central Unitária de Trabajadores – CUT – Paraguay
Central Única dos Trabalhadores – CUT – Brasil
Confederação geral de Trabalhadores – CGT – Brasil
Força Sindical – Brasil
Confederación General del Trabajo – CGT – Argentina

 


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