Coloquio internacional
sobre los sindicatos y el Sector no estructurado
Ginebra, 18-22 de octubre de 1999
Documento extraído del sitio web de la Oficina de
Actividades para los Trabajadores (ACTRAV), de la OIT
59 Kb Documento completo en formato word
Conclusiones y recomendaciones
Contrariamente a lo que muchos predecían, el sector informal no disminuye.
Aumenta por doquier. La globalización y la búsqueda de una reducción del
costo de la mano de obra, son factores que contribuyen poderosamente a
esta situación, de la misma manera que la privatización y la subcontratación
de servicios y actividades. Contrariamente a lo que algunos opinan, el
sector informal en su mayor parte no es ni innovador ni ofrece amplias
oportunidades. Las condiciones de trabajo en este sector son agobiantes
y peligrosas. Miles de niños, que a menudo apenas han cumplido cuatro
años de edad, trabajan en este sector; los ingresos son muy inferiores
al nivel de pobreza; los trabajadores no suelen tener acceso a las garantías
que ofrece el Estado en materia de protección social, capacitación y servicios
sociales; la explotación y la vulneración de los derechos del trabajador
son una práctica común. La inmensa mayoría de las personas no trabaja
en el sector informal por voluntad propia y éste no constituye de ninguna
manera un apoyo para mejorar su situación. De hecho, constituye sobre
todo un medio de supervivencia.
Hay muchas mujeres trabajadoras en el sector. En general, las condiciones
de trabajo de los hombres y las mujeres son diferentes, por ejemplo
en lo que se refiere a las horas de trabajo, categoría de ocupación
y también nivel de remuneración. En razón de factores económicos, sociales
y culturales, las mujeres constituyen un grupo especialmente vulnerable
entre los trabajadores pobres del sector.
El sector informal es heterogéneo en cuanto a sus actividades y ocupaciones,
y sus características varían considerablemente según la región y el
país. Los participantes examinaron detalladamente las dificultades que
plantea una definición precisa del sector informal. Coincidieron en
la necesidad de evitar que esta expresión sea lo más amplia posible
y abarque al conjunto de trabajadores del sector informal.
Se definieron tres segmentos principales de la fuerza de trabajo en
el sector informal. El primer segmento corresponde a los propietarios
o empleadores de microempresas, incluidos los agricultores, que pueden
ocupar normalmente a unos pocos trabajadores y/o aprendices. No suelen
constituir un grupo al que le interesen las políticas de organización
sindical, pero pueden beneficiarse de la acción de los sindicatos ante
los gobiernos y las organizaciones internacionales. El segundo segmento
comprende a los trabajadores por cuenta propia y abarca principalmente
a los trabajadores independientes propiamente dichos, los vendedores
ambulantes o los pequeños agricultores. Es el segmento más importante
y más «visible» del sector informal. A pesar de designarse como «trabajadores
por cuenta propia», muchos trabajadores de este segmento dependen económicamente
de una sola empresa o de un «intermediario» para sobrevivir. El tercer
segmento comprende a los trabajadores ocupados a tiempo completo u ocupados
en un empleo ocasional. Lo integran los trabajadores asalariados ocupados
en microempresas sobre una base continuada, ocasional o empleados como
mano de obra subcontratada, los trabajadores no remunerados, incluidos
los trabajadores familiares y los aprendices, los trabajadores a domicilio
y los trabajadores domésticos remunerados. La mano de obra en este segmento
es a menudo una mano de obra físicamente «encubierta», por lo cual es
de difícil ubicación, comunicación y organización.
Los participantes reconocieron que esta clasificación no reflejaba
plenamente la complejidad del sector pero ofrecía una base para el desarrollo
de nuevas políticas. Se decidió que el esfuerzo de movilización y reclutamiento
de los sindicatos debería centrarse a la vez en el segundo y tercero
de los segmentos antes mencionados.
1.
Recomendaciones para los sindicatos
2. Recomendaciones
para los gobiernos y las organizaciones internacionales
3. Recomendaciones
para las actividades de seguimiento de la Oficina de Actividades para
los Trabajadores (ACTRAV)