Esta síntesis de investigación
y política examina los resultados de investigación
del Instituto de Investigación las Naciones Unidas para
el Desarrollo Social (UNRISD según sus siglas en inglés)
que demuestran que la nueva generación de las reformas
sobre la tenencia de la tierra introducidas en los años
90 no necesariamente son más equitativas en términos
de género que los esfuerzos anteriores, aunque la capacidad
de la mujer en obtener acceso independiente a la tierra es un
tema que se encuentra cada vez más en los estatutos
Planteamiento del tema
Hoy en día se reconoce ampliamente que
las reformas agrarias que se llevaron a cabo desde los años
50 y hasta los años 70 eran insensibles a las diferencias
de situación basadas en el sexo. Se basaban por lo general
en el supuesto de que los activos asignados al jefe de la familia
-generalmente el hombre- beneficiarían a todos los integrantes
de la familia de forma equitativa. Estas reformas no sólo
ignoraron el bienestar de la mujer y de sus dependientes en
caso de una disolución del hogar (por separación,
divorcio o viudez), sino que además no tenían
presentes las formas en que las desigualdades de acceso a la
tierra en razón del género han agudizado la carga
laboral (no remunerada) y la inseguridad económica de
las mujeres casadas y disminuido su poder de negociación
en el hogar.
Estas reformas se efectuaron en un momento en
que la igualdad de género era un factor marginal en la
agenda de políticas y en que las organizaciones de mujeres
carecían de su visibilidad actual. En los años
90, la reforma de las instituciones agrarias resurgió
como tema prominente en los organismos internacionales de desarrollo.
¿Pero fue esta nueva ola de reformas más sensible
a la cuestión del
género que las reformas anteriores?
Uno de los aspectos centrales de las reformas
más recientes fue la titulación de tierra, cuyo
objetivo era promover la seguridad de la tenencia y estimular
los mercados de tierra. Estas reformas eran impulsadas generalmente
por coaliciones neoliberales internas y externas, con financiamiento
de organizaciones mundiales y regionales que apoyaban la posición
de que los derechos de propiedad privada son esenciales para
contar con un sector agrícola dinámico. Sin embargo,
sería demasiado simplista interpretar las diversas experiencias
nacionales de reforma de tenencia de la tierra como meras iniciativas
neoliberales de los gobiernos. Las transiciones democráticas,
si bien frágiles en la mayoría de los casos, han
abierto nuevas posibilidades para la reforma agraria y reintroducido
el tema de la desigualdad de la distribución de la tierra
en las agendas nacionales. La participación de los movimientos
sociales, incluidos los movimientos femeninos, y sus aliados
nacionales e internacionales han sido el otro elemento distintivo
de los más recientes debates sobre las políticas
relacionadas con la tierra. El grado en que los intereses de
la mujer se reflejan en la nueva generación de reformas
constituye el tema central de análisis de la presente
Síntesis.
Acceso al documento: http://www.unrisd.org/80256B3C005BCCF9/search/7661202F750CD509C12571D1004516B2?
OpenDocument&cntxt=028B3&cookielang=es#top