UGT, CCOO, Intermón
Oxfam y Setem trabajan conjuntamente desde el 4 de marzo de 2004
en la campaña Juega limpio en las Olimpiadas. La campaña
va destinada a conseguir un compromiso por parte del sector de la confección
de ropa y calzado deportivo que garantice unas condiciones de trabajo
dignas a las personas, mayoritariamente mujeres, empleadas en el último
eslabón de la cadena de producción.
Es una campaña
de denuncia de la situación de explotación y de esclavitud
laboral que sufren miles de trabajadoras y trabajadores del Tercer Mundo
que confeccionan ropa y material deportivo. La campaña se extenderá
por más de 20 países y durará hasta agosto de 2004,
fecha en que se realizarán los Juegos Olímpicos en Atenas.
Usos y abusos
Las personas contratadas
en el mercado mundial de ropa y calzado deportivos son, con demasiada
frecuencia, víctimas de abusos y explotación. Deben realizar
jornadas de hasta 16 horas diarias durante 6 días a la semana
y, al estar sus bajos salarios ligados al destajo, si no
han terminado su cupo diario de trabajo, son obligadas a hacer horas
extraordinarias sin recibir una remuneración por ello.
Sus contratos, cuando
existen, no respetan las leyes laborales y casi siempre son temporales
y de corta duración. Los castigos corporales, abusos físicos
y verbales están a la orden del día. Carecen de la protección
laboral básica. Pueden ser despedidas sin compensación
alguna y suelen estar excluidas de los sistemas de protección
social, tales como la jubilación o la compensación económica
en caso de accidente laboral.
Sindicatos prohibidos
Tampoco tienen el
derecho a afiliarse o a organizarse en sindicatos, bajo amenazas de
sanciones o despidos, por lo cual es imposible la negociación
colectiva con las empresas. Tampoco es fácil intentarlo, ya que
no suele existir un empresario identificable o legítimo con el
que se pueda negociar. Cada vez con mayor frecuencia, la ropa y el calzado
deportivo se fabrican en zonas francas industriales, donde los sindicatos
están sencillamente prohibidos.
El colectivo de
trabajadoras se convierte en uno de los más vulnerables y está
expuesto con mayor intensidad a situaciones de abusos y acoso sexual
y moral. Además de la doble carga que supone el trabajo en el
hogar y el cuidado de hijos y de ancianos, tienen que enfrentarse a
trabajos aún peor remunerados que los de sus compañeros
masculinos y a los que no pueden renunciar, ya que el salario que aportan
a su grupo familiar es muchas veces el único recurso económico
con que cuentan.
La campaña
Juega limpio en las Olimpiadas quiere que el ciudadano medio conozca
la situación de millones de trabajadores, mayoritariamente mujeres,
que trabajan fabricando, empaquetando y distribuyendo ropa deportiva
en condiciones de auténtica esclavitud en el siglo XXI.
También pretende
instar a las compañías clave de esta industria a trabajar
conjuntamente, a nivel sectorial, en el desarrollo de un programa de
mejora en las condiciones laborales, en el último eslabón
de la cadena de producción, a ser posible antes de las Olimpiadas
de Atenas de agosto 2004, y que debe producir resultados concretos antes
de Beijing 2008.
Por otra parte,
busca que el Comité Olímpico Internacional (COI) se comprometa,
públicamente, a emprender acciones en su propia cadena de compras
a proveedores con vistas a las Olimpiadas de Bejing 2008, y que los
gobiernos discutan medidas concretas y efectivas para proteger y promover
las condiciones laborales en toda la cadena de producción de
la industria deportiva.