Índice
Presentación
Introducción
Capítulo I
Mujer trabajadora en el hogar
I.1. Trabajo doméstico
I.2. Participación económica
Capítulo
II
Mujer trabajadora en el mercado
II.1. Estructura
del trabajo mercantil
II.2. Condiciones de trabajo e ingresos
Capítulo
III
Mujer trabajadora en el conjunto de la región. Un análisis
con base cuantitativa
III.1. Participación
económica
III.2. Desempleo
III.3. Estructura del empleo femenino
III.4. Jornada de trabajo
III.5. Ingresos
III.6. Protección social
Capítulo
IV
Mujer trabajadora en maquilas/zonas francas
IV.1. Planteo
general
IV.2. Relaciones laborales y condiciones de trabajo
IV.3. Evaluación sobre los regímenes promocionales
Capítulo
V
Mujer trabajadora a domicilio
V.1. Planteo general
V.2. Relaciones laborales y condiciones de trabajo
V.3. Registro y fiscalización
Capítulo
VI
Perfiles sectoriales en maquilas/zonas francas y a domicilio
vi. 1. Maquilas/zonas
francas: estudios para Centroamérica
VI.2. Trabajo a domicilio: estudios sobre Chile, Paraguay y Perú
Capítulo
VII
Mujer trabajadora e integración económica
VII.1. Planteo
General
VII.2. Evaluación
Capítulo
VIII
Mujer trabajadora y migraciones
VIII.1. Planteo
General
VIII.2. Trabajadoras emigrantes
VIII.3. Los trabajadores y trabajadoras emigrantes y sus derechos
Capítulo
IX
Mujer trabajadora y formación profesional
IX.1. Planteo
General
IX.2. Enfoque sindical
IX.3. Resultados de una encuesta internacional
Capítulo
X
Mujer trabajadora y negociación colectiva
X.1. Planteo General
X.2. Negociación colectiva y mujer trabajadora
Capítulo
XI
Participación e a mujer en e ámbito sindical
Definiciones
Bibliografía
Anexos
Guía aplicada en análisis nacionales sobre mujer trabajadora
Banco de datos nacionales sobre mujer trabajadora
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Introducción
El presente documento es el resultado de un diagnóstico sobre
la dimensión sociolaboral de la mujer trabajadora en la región
latinoamericana y caribeña, y de su participación sindical.
La información obtenida servirá como base analítica
para futuros desarrollos en el campo de las políticas sindicales
y las propuestas sociopolíticas hacia el conjunto de la sociedad.
El diseño original seleccionó doce países en total,
seis correspondientes a Centroamérica, uno al Caribe, tres al
área Andina, y dos al Cono Sur: Costa Rica, Guatemala, Honduras,
El Salvador, Nicaragua, Panamá, República Dominicana,
Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Paraguay.
El estudio se sustenta en dos tipos de fuentes de información.
La primera se relaciona con la participación de las mujeres en
el ámbito laboral, y se utilizaron los análisis disponibles
a nivel regional, -y sus detalles por país, provenientes de las
dos principales organizaciones regionales que se ocupan de este tema:
la sede Lima de la Organización Internacional del Trabajo (OIT),
y la Comisión Económica para América Latina y Caribe
(CEPAL). Ambas entidades proveen la información estadística
más amplia disponible, con las características indispensables
de homogeneidad y periodicidad, lo que ha permitido elaborar una sección
analítica con base cuantitativa para el promedio regional, y
un banco de datos para los doce países seleccionados por el estudio.
La segunda fuente de información utilizada fue la información
brindada directamente por las organizaciones sindicales afiliadas y
fraternales de la CIOSL/ORIT con relación a la participación
sindical de las mujeres.
Con respecto al tema en estudio, y el tratamiento que se le da, es
conveniente hacer las siguientes aclaraciones de orden metodológico
y conceptual (tomadas de CEPAL):
1. Existe amplio consenso en que es fundamental tratar
a ambos sexos por separado o, en otros términos, centrarse en
la relación de género, para llegar a resultados sustantivos:
mujeres y hombres suelen presentar tendencias contrapuestas que se anulan
al ser consideradas en conjunto.
2. Es indispensable dar amplio tratamiento al trabajo de la mujer en
el hogar, dimensión inescindible del trabajo de la mujer para
el mercado, generalmente destacada pero, en la práctica, postergada
a nivel analítico.
3. En el análisis de género es necesario optar por medidas
individuales y no familiares: tomar la familia como unidad de análisis
desdibuja los derechos individuales de quienes la componen y se acentúan
los roles de género parentesco, autoridad y subordinación.
La unidad familiar o el hogar no es una unidad de análisis adecuada
para los indicadores de género. Es necesario visibilizar los
recursos individuales disponibles por mujeres y hombres. Para hablar
de equidad, hay que privilegiar el enfoque individual, comparando personas,
puesto que las familias pueden compensar las desigualdades de género
producidas en el ámbito individual.
Cuando los derechos individuales no se aplican por igual a cada sexo,
la familia queda com instancia intermediaria en la redistribución
de recursos, para asegurar la sobrevivencia de todos sus integrantes.
Pero, desde el punto de vista de la equidad, la igualdad de las persona
no puede estar basada en una estructura familiar desigual para ambos
sexos.
De igual forma, la participación de las mujeres en el ámbito
sindical y en las instancias de toma de decisiones, debe ser analizada
privilegiando el análisis del acceso y control de los recursos
materiales y políticos por parte de las mujeres dentro de las
organizaciones.
Siguiendo estos parámetros conceptuales, el estudio, en primera
instancia, hace referencia a enfoques conceptuales y de base cuantitativa,
en un sentido general (para el promedio de la región), luego
se concentra en el análisis (o sus posibilidades a partir de
información estadística) de los casos nacionales seleccionados
por el estudio; por último presenta la información relativa
a la participación femenina en las organizaciones sindicales.
Los capítulos están referidos a los siguiente temas:
Una consideración adicional sobre la interpretación de
los datos, en los análisis cuantitativos: todos los estudios
sobre lo sucedido en los años noventa con la mujer encuentran
avances de distinto tipo. La principal es una mayor participación
en la actividad económica, con lo que la división sexual
se reduce, ya que aumenta la cantidad de mujeres que comparten con los
hombres el rol de proveedor económico de sus hogares. También
se mencionan la reducción en la brecha de ingresos, y la mejora
en los niveles educativos.
Sin embargo, posteriormente muchos de estos estudios agregan: "pero"
las mujeres "aún" no consiguen eliminar las distancias
que las separan de los varones, o "aún" no consiguen
superar la brecha de género.
Se trata de la vieja cuestión sobre el vaso "medio vacío"
o "medio lleno": ¿qué cosa conviene, para la
estrategia sindical en este caso, enfatizar: el hecho que comenzaron
a producirse importantes avances? o ¿que "todavía"
el camino por recorrer es muy largo?
El hecho de destacar los avances no quiere decir que se esté
conforme con ellos. Por el contrario, el que todo el mundo reconozca
que los avances comenzaron tiene que servir para una campaña
en que se diga que es posible reducir la brecha de género, y
que por ello la insistencia en esta ruta es correcta, porque se ha demostrado
que puede avanzarse por ella.
Otro señalamiento se refiere a una importante decisión
conceptual y metodológica adoptada en este estudio: se considera
que el empleo doméstico, es decir, el trabajo doméstico
remunerado, no es parte del estrato informal de la economía,
a diferencia de como se lo solía considerar en los primeros análisis
sobre este tema en la OIT, y aún se lo hace en algunas aplicaciones.
La fundamentación de esta decisión está planteada
en la sección pertinente.
Finalmente, una reflexión (también formulada
por CEPAL) que toma nota de lo incompleto de este tipo de estudios:
un análisis integral del mercado laboral desde la perspectiva
de género, debería incluir aspectos cualitativos sobre
los cuales poco se ha investigado. Se está haciendo referencia
a los nuevos sentidos que las mujeres introducen crecientemente al mundo
laboral remunerado con predominio de hombres. Actualmente se plantea
el rescate y una nueva valoración de elementos "femeninos",
tales como su mayor capacidad de negociación, de relacionamiento
con las personas, de compromiso y cumplimiento de las tareas encomendadas.
En última instancia, este enfoque del trabajo por parte de las
mujeres trae criterios del mundo privado al mundo del trabajo que implican
una crítica a la separación entre el trabajo y la vida,
lo que ofrece un considerable potencial político de transformación.