CONTENIDO
Agradecimientos
1. Introducción
Capítulo I REALIDADES DE LA MICROEMPRESA EN CHILE
1. Las mujeres se concentran en un menor
número de rubros, los cuales, en general, corresponden a extensiones
del trabajo doméstico.
2. Las microempresas de mujeres son de menor tamaño y se sustentan
más frecuentemente en la mano de obra familiar no remunerada. A la
inversa, les resulta más difícil aproximarse al modelo empresarial,
basado en la contratación de asalariados.
3. Las microempresas de mujeres tienen niveles de rentabilidad y montos
de ventas mensuales inferiores a las de hombres.
4. Las mujeres tienen una menor capacidad de inversión en el negocio.
5. Las microempresarias trabajan con un nivel tecnológico menor y
el valor de sus activos fijos es inferior.
6. El comportamiento de los indicadores económicos difiere según sexo,
rama de actividad y tipo de relaciones laborales de la microempresa.
7. La cadena productiva no llega a las microempresarias.
8. Prácticamente la mitad de las microempresarias trabaja en la vivienda.
9. El crédito: un recurso escaso para el sector microempresarial.
Síntesis sobre la realidad de la microempresa en Chile
Capítulo II MITOS ACERCA DE LA MICROEMPRESA EN CHILE
1. "La mayoría de los microempresarios
son pobres".
2. "El sector microempresarial es un refugio frente
a la incapacidad de absorción de mano de obra del sector moderno
de la economía, especialmente en el caso de las mujeres.
3. "Las mujeres que se dedican a la microempresa lo hacen como
una actividad secundaria".
4. "Como fuente de empleo, el sector microempresarial es relativamente
más importante para las mujeres que para los hombres".
5. "Las microempresas de mujeres son más informales que las de
los hombres".
6. "Las mujeres gestionan sus negocios con criterios menos empresariales
que los hombres".
Síntesis de los mitos sobre el sector microempresarial en Chile
Capítulo III UNA APROXIMACIÓN ESTADÍSTICA A LAS INTERRELACIONES
ENTRE MICROEMPRESA Y GÉNERO
1. Análisis de conglomerados
2. Modelo de regresión lineal múltiple
Capítulo IV CONCLUSIONES E IMPLICANCIAS DE POLÍTICA
Anexo Estadístico
Anexo Metodológico
Bibliografia
Introducción (extracto)
Hoy en día, el sector microempresarial cumple un rol importante en
la generación de empleo y desarrollo económico del país. Cubre más del
80 por ciento de las empresas en Chile, y absorbe alrededor del 40 por
ciento de los ocupados. En los años noventa generó casi un tercio de
los nuevos puestos de trabajo que se crearon en el sector no agrícola,
y el grupo de empleadores de la microempresa lideró el crecimiento de
la ocupación en el ámbito nacional (OIT 2000a). No obstante lo anterior,
no es considerado un grupo relevante en la formulación de las políticas
económicas.
En la microempresa subsisten problemas de rentabilidad, sustentabilidad
y competitividad, lo que incide en la calidad del empleo que genera.
Su contribución al producto nacional es baja su aporte a las
ventas totales de las empresas en 1997 se estima en poco más del 4 por
ciento, aunque ha crecido a un ritmo similar al de las empresas
pequeñas y medianas (alrededor de un 10 por ciento entre 1994 y 1998).
Este crecimiento ha sido, a su vez, significativamente menor que el
logrado por las empresas grandes (20 por ciento), en las cuales recae
la mayor parte de los beneficios impositivos y de política macroeconómica
(Román 2000). De esta forma, el sector microempresarial (SME) enfrenta
hoy día el desafío de mantener un importante ritmo de creación de empleo
y, al mismo tiempo, aprovechar el espacio que ha generado la nueva organización
de la producción a las unidades de menor tamaño más flexibles
y adaptables a los cambios de mercado para mejorar sus niveles
de productividad.
La OIT ha señalado que "el concepto de pleno empleo, actualizado
para tener en cuenta las condiciones propias del mercado de trabajo
en nuestro tiempo, sigue siendo una alternativa política en gran medida
viable". Sin embargo, existen dudas acerca de la capacidad de la
economía para generar suficientes empleos, incluso en condiciones de
crecimiento económico (OIT 1998b). En estas circunstancias, el peligro
del "crecimiento sin empleo" está llevando a examinar con
renovado interés la eventual potencialidad que tendría sector microempresarial
para generar puestos de trabajo productivos a un ritmo más acelerado
que el resto de la economía; ello suponiendo la posibilidad de contar
con las políticas de fomento adecuadas.
En nuestro país, la relación entre crecimiento económico y creación
de empleo se ha deteriorado, y en la actualidad se vive un período de
recuperación económica con alto desempleo. La evolución del desempleo
en Chile muestra que la economía no está generando los puestos de trabajo
que solía crear en situaciones de expansión de la actividad, debido
a que la elasticidad de la fase recesiva (0.8) es mayor que en la fase
expansiva (0.3). La desocupación se ha mantenido alta, incluso frente
a la reactivación económica y a pesar de que el ritmo de incorporación
de personas al mercado laboral ha disminuido, debido al retiro del mercado
de trabajo de personas desalentadas de encontrar algún espacio en él
(OIT 2000b).
Frente a esta situación hay una visión optimista, que confía en que
el empleo se recupere, aunque lentamente; y otra pesimista, según la
cual no será posible volver a alcanzar los bajos niveles de desempleo
que se registraron antes de la recesión. Entre los factores que llevan
a predecir un mayor nivel de desempleo están el rápido cambio tecnológico
y el aumento en la intensidad del capital en relación con el trabajo,
tendencia que se espera continúe en el futuro. A esto se agrega que
los sectores más dinámicos de la economía, que concentran altas tasas
de inversión y crecimiento (como el sector minero, por ejemplo) no son
importantes generadores de empleo.
Desde otra perspectiva, los cambios en la organización de la producción
han dado lugar a nuevos elementos de debate sobre las potencialidades
de la microempresa en Chile. El nuevo escenario productivo mundial ha
modificado las formas de organización de la producción, fragmentándola
en múltiples unidades de menor tamaño, que son capaces de responder
con mayor flexibilidad y prontitud a cambios en los requerimientos del
mercado. El extendido fenómeno de externalización de funciones y de
partes del proceso productivo desde las empresas de mayor tamaño, ofrece
por primera vez a la microempresa la oportunidad de vincularse a sectores
más dinámicos y formar parte de la cadena productiva. En este marco,
se considera con más fuerza que antes la idea de que el sector microempresarial
puede dejar de ser un área marginal para convertirse en un agente de
desarrollo, que contribuye al crecimiento económico. Generar las condiciones
para que el SME se integre a este proceso es, como se verá más adelante,
un desafío pendiente, que pasa por elevar sus niveles de productividad
y competitividad.
Un punto importante de considerar en este ámbito es la creación de
microempresas por parte de mujeres, que ha contribuido de modo importante
al aumento del empleo en el sector; incluso, ha llegado a superar varias
veces la tasa de aumento de las microempresas dirigidas por hombres.
Al igual que en muchos países de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE), las microempresas de mujeres están
liderando el ritmo de crecimiento de empresas en el país. En diversas
investigaciones se consigna que las empresarias tienden a desarrollar
un estilo gerencial más colaborativo, establecen relaciones más horizontales
y son más sensibles frente a las necesidades de sus trabajadores (OIT
2000c). Esto es corroborado en el caso chileno, que muestra que las
microempresarias cumplen en mayor medida que los empleadores de este
sector con la legislación laboral, por lo que sus trabajadores están
más protegidos. Además, las nuevas oportunidades de inserción de las
mujeres en el SME acarrean beneficios para ellas y sus familias, y no
sólo de tipo económico. En muchos casos, involucran un proceso de empoderamiento
social, a través de un aumento de su autoestima y de una mayor autonomía
y control sobre su vida en las esferas social y económica.
El aporte económico de las mujeres es, sin embargo, casi invisible.
La cobertura de las políticas de apoyo es mínima y, en su mayoría, ellas
son neutras en términos de género, en el sentido de no reconocer las
barreras específicas que enfrentan las mujeres. El aumento en las oportunidades
de empleo para las mujeres en el SME no se ha traducido en un mejoramiento
equivalente en las condiciones económicas para desarrollar sus negocios;
y, por otra parte, tampoco ha logrado superar las desigualdades históricas
en el acceso a la actividad microempresarial. De ahí que la proporción
de mujeres en el SME sea inferior a su peso en la fuerza de trabajo
y que la mayoría de ellas esté a cargo de negocios que operan con una
baja productividad. Las mujeres enfrentan en el SME incluso más
que en el resto de la economía desigualdades y discriminaciones
de género, producto de factores sociales, económicos y culturales que
limitan el desarrollo de sus potencialidades y de sus iniciativas económicas.
Ellas tienen una gama limitada de opciones para elegir el sector en
que van a operar su negocio, bajo acceso a recursos productivos, y poco
tiempo y oportunidades para obtener la educación y experiencia que son
pertinentes a la actividad microempresarial (Kantor 2000).
El libro está a la venta en el Centro de
Estudios de la Mujer
Purísima 353, Santiago de Chile
Email: cem@cem.cl.
Fax 562-7351230
Precio: US$ 9.00 (incluye correo)