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Es sabido que con la noción de diálogo
social ha sucedido algo similar a lo que, durante largo lapso, aconteció
con la de tripartismo: es utilizada en el lenguaje común,
en el político y en diversos documentos internacionales suponiéndose
su contenido, que no es definido con precisión. Tal vez esa
cierta, relativa indefinición, sea parte de la utilidad del
vocablo, que puede abarcar diversas instituciones y prácticas,
sin incluir ni excluir a otras, dadas sus fronteras difusas.
Por eso se ha podido decir, por ejemplo, que el de diálogo
social es un "término indefinido y abierto, que dice
mucho y compromete poco", aunque en todo caso, parece verificarse
cierto grado de consenso en torno a la idea de que abarca "a
una diversidad de relaciones entre sindicatos, empresarios y poderes
públicos, bajo la forma de encuentros y contactos que no
tienen necesariamente que llegar a actos jurídicos concretos",
pudiendo "consistir sencillamente en un cambio de impresiones".
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>> La
OIT y el diálogo social
>> Diálogo
social: una aproximación
>> Publicaciones
sobre diálogo social
>> Trabajo
decente, diálogo social y formación profesional
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El concepto de diálogo social en el sistema de relaciones
laborales
En todo caso, la doctrina laboral que ha estudiado
el tema expresa que "buscando esa precisión de la que
el concepto parece carecer a priori, podría decirse
que en el marco de las relaciones laborales, el diálogo
social incluye a todas las formas de relación entre los
actores, distintas al conflicto abierto. En efecto, como se
sabe, el sistema de relaciones laborales está compuesto por
tres actores principales (las organizaciones de trabajadores, los
empleadores y sus organizaciones y el gobierno), que se relacionan
entre sí, de dos maneras: por el conflicto y por la negociación
en sentido amplio o diálogo. Desde esta perspectiva, la noción
de diálogo social incluye a todas las formas de relación
entre los actores del sistema de relaciones de trabajo distintas
al conflicto abierto: información, consulta, negociación
colectiva, participación, concertación social, etc.
Desde este punto de vista, en tanto concepto muy amplio aunque
restringido al sistema de relaciones laborales, el diálogo
social incluye a la negociación colectiva, a los mecanismos
de información y consulta - institucionalizados o no - a
los medios participativos y voluntarios de solución de conflictos
del trabajo, a la participación - orgánica o inorgánica,
en la empresa o en instancias sectoriales y nacionales -, y a la
concertación social, incluidos los pactos sociales o acuerdos
marco sean bi o tripartitos. El diálogo social incluye todas
esas instancias de interacción entre los actores, independientemente
de que se agoten en sí mismas o den lugar a un producto;
así, por ejemplo, la negociación colectiva es una
forma de diálogo social por sí misma, aún cuando
en el caso concreto no llegue a plasmarse en un convenio colectivo".
Clases de diálogo social
Pueden distinguirse diversas clases de diálogo social.
En concreto, "una primera clasificación de las
diversas formas que puede adoptar el diálogo social se refiere
a las instituciones que venimos de mencionar: información
y consulta, negociación colectiva, concertación social,
participación y medios voluntarios y participativos de solución
de conflictos.
Una segunda clasificación podría distinguir
entre modalidades formales e informales de diálogo social,
según las mismas estén institucionalizadas a través
de normas jurídicas o respondan a iniciativas más
o menos espontáneas y no reglamentadas".
Por último, la tercera clasificación "sería
la que atendiera a formas orgánicas e inorgánicas
de diálogo social. Las primeras serían las interacciones
que los actores sociales llevan a cabo en el seno de órganos
expresamente creados para ello o en los cuales - aunque tengan otra
finalidad - dichos actores están representados. Las formas
inorgánicas de diálogo social serían aquellas
que se desenvuelven espontáneamente, al margen de la existencia
de algún órgano especial".
Estas dos clasificaciones podrían confundirse, ya que tienen,
sin duda, puntos en común; pero en verdad son diferentes.
En referencia al MERCOSUR, de la siguiente manera: "el diálogo
en el Foro Consultivo es formal y orgánico, mientras la negociación
colectiva regional de Volkswagen fue informal e inorgánica.
Pero ya en el caso del producto de esta última negociación
no se verifica la coincidencia: el acuerdo colectivo "mercosureño"
de 1998 de la Volkswagen conforma un resultado inorgánico
pero formal del diálogo social regional. En otras palabras,
pueden haber manifestaciones formales pero inorgánicas de
diálogo social, como la recién mencionada, y si bien,
por otro lado, todas las formas orgánicas de diálogo
son formales - ya que la misma existencia de un órgano supone
de por sí misma, una cierta formalidad -, la inversa no es
cierta, ya que pueden existir modalidades formales pero no orgánicas
del diálogo social, esto es, instancias formales pero que
no se desenvuelven en un órgano; por ejemplo, allí
donde la negociación colectiva está reglamentada y
cumple con ciertas formalidades, ésta es un procedimiento
formal, pero no necesariamente es orgánica. Lo mismo sucede
con algunos mecanismos de solución de conflictos".
El diálogo social admite también una clasificación
temporal, en tanto puede ser permanente o continuo, puede ser intermitente
y también puede ser accidental o esporádico. En definitiva,
señala el autor, "la permanencia del diálogo
social tiende a ser vista como una señal de madurez y de
estabilidad del sistema de relaciones laborales. Sin duda indica
un cierto grado de consenso".
La quinta clasificación que propuesta por la doctrina
laboral es la que distingue los niveles del diálogo social.
Sea éste formal o informal, orgánico o inorgánico,
permanente, intermitente o esporádico, sin duda puede desarrollarse
en distintos niveles. Así, el diálogo social "centralizado
o de alto nivel es el que se verifica a escala nacional (del país
todo) o aún superior (internacional); el diálogo social
de nivel medio o relativamente centralizado es el que se desenvuelve
por rama o sector de actividad (por ejemplo, metalurgia, construcción,
textil, petroquímica, comercio, sector financiero, etc.);
y el diálogo descentralizado es el que se ubica en el nivel
inferior: la empresa".
Diálogo social y teoría social
Desde la teoría social se ha señalado que las sociedades
democráticas contemporáneas deben desarrollar un paradigma
de tipo dialógico, de modo de desatar dinámicas interacciones
sociales resultantes de acciones comunicativas intersubjetivas.
Los actores sociales se orientarían así hacia el
reconocimiento y la negociación mediante la utilización
del lenguaje, emprendiendo de esa manera la búsqueda de entendimientos.
Habermas, principal expositor de este enfoque, concibe a la sociedad
como un segmento de la realidad abierta a un entendimiento comunicativo,
en la cual se instaura un tipo de racionalidad que posibilitaría
la adopción de consensos para una más justa resolución
de los conflictos. Opone así la "orientación
hacia el entendimiento" de la "orientación hacia
el éxito".
Dice el autor: "las interacciones sociales son más
o menos cooperativas o estables, más o menos conflictivas
o inestables. La cuestión teórico-social de cómo
es posible el orden social se corresponde con la cuestión
de teoría de la acción, de cómo al menos dos
participantes en la interacción pueden coordinar sus planes
de acción, de forma que el alter puede enganchar sus acciones
en las de ego sin conflictos y, en todo caso, evitando el peligro
de una ruptura de la interacción. En la medida en que los
actores se orientan exclusivamente hacia el éxito, esto es,
hacia las consecuencias de su acción, tratan de alcanzar
sus objetivos ejerciendo influencia sobre la definición de
situación o las decisiones o motivos del interlocutor utilizando
para ello armas o mercancías, amenazas o halagos".
Frente a ello se despliega la acción comunicativa (orientada
al entendimiento) definida como "la situación en que
los actores aceptan coordinar de modo interno sus planes y alcanzar
sus objetivos, únicamente, a condición de que haya
o se alcance mediante negociación un acuerdo sobre la situación
y consecuencias que cabe esperar".
El modelo de acción dirigida al entendimiento comporta la
presencia de diversas condiciones necesarias para que opere eficazmente.
Para Habermas, la necesidad real de entendimiento se satisface
mediante el trabajo de interpretación, o sea, del lenguaje,
en torno a un tema definido como "algo que aparece en relación
con los intereses y objetivos de acción de los participantes"
y a partir del cual los actores adoptan indistintamente las funciones
comunicativas de hablantes, oyentes o presentes. En definitiva,
el análisis del diálogo social y la negociación
desde el enfoque de la teoría social aporta una serie de
presupuestos e instrumentos que destacan la importancia del lenguaje
y los signos puestos en juego.
Corresponde, de acuerdo a estas referencias, efectuar un recuento
de los requisitos imprescindibles para establecer un diálogo
social en un marco democrático. Además de los datos
obvios de la vigencia de las libertades políticas y en especial
la libertad sindical, debe asegurarse:
- la existencia de una base de acuerdo que implique la visualización
del tema objeto de diálogo como vital para el desarrollo
y el progreso de las organizaciones, o dicho en palabras de Habermas,
se sitúe en relación con los intereses y objetivos
de los actores;
- las organizaciones profesionales participantes deben ser fuertes,
representativas y con capacidad técnica para presentar
alternativas y variables a los temas de debate. A este aspecto
ha referido con insistencia la OIT en cuanto debe promoverse el
fortalecimiento de los actores: la Resolución sobre "Desarrollo
de recursos humanos", del año 2000 dice que "el
ámbito y eficacia del diálogo social y de las asociaciones
en el campo de la formación se ven actualmente limitados
por la capacidad y los recursos de los actores (...) la necesidad
de mejorar dichas capacidades mediante la cooperación técnica,
subsidios públicos para las organizaciones sindicales y
de empleadores y el intercambio de experiencias y buenas prácticas
entre los países es apremiante";
- debe asegurarse, además, un nivel adecuado de información
sobre el tema de debate y del contexto social y económico
en el cual se desenvuelve, instaurando así una "racionalidad
comunicativa" a favor del entendimiento.
Diálogo social. Concepto y experiencias. Glosario de
la Unión Europea
http://europa.eu/scadplus/glossary/social_dialogue_es.htm
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