5. ¿Qué ventajas obtiene un trabajador
de la formación basada en competencias?
La certificación de competencias laborales entraña una
ventaja para el trabajador al reconocerle competencias adquiridas, aun
durante su experiencia y no limitar la descripción de sus capacidades
laborales a lo que haya sido su vida académica. Los modelos más
desarrollados del enfoque de competencias apuntan a darle a la certificación
el mismo valor de los títulos educativos, destruyendo el concepto
de educación de primera y educación de segunda categorías.
Por otro lado, en lo organizacional, un trabajador que sepa lo que
se espera de él, es más eficiente y motivado que aquel
a quien se le asigna un puesto y no se le ubica en el gran marco y en
las funciones de la organización. Los planes de capacitación
en los que participará estarán mucho más dirigidos
al mejoramiento de su desempeño, y las evaluaciones que se hagan
tendrán más sentido en cuanto a su aporte a los objetivos
de la organización.
Las ventajas derivadas de la transparencia del mercado que se logra
con un buen sistema de certificación, son totalmente aprovechables
por los trabajadores. Se espera que un proceso formativo desarrolle
competencias de base amplia, aplicables en una variada gama de situaciones
laborales. Estas competencias suelen recibir el nombre de competencias
clave. Así, se ha venido comprobando que en el ejercicio de diferentes
actividades laborales se ponen en juego competencias comunes, que no
son exclusivas de un puesto de trabajo y sí pueden apropiarse
para el ejercicio de diferentes empleos.
La formación por competencias contribuye a que las habilidades
del trabajador se puedan aprovechar en una mayor gama de opciones de
empleo. En este sentido la formación y certificación de
competencias apoyan la empleabilidad. Adicionalmente, la formación
orientada por competencias privilegia el desarrollo de capacidades asociadas
a la comprensión, la conceptualización de lo que se hace
y por ende, facilita el aprendizaje y la readaptación. Su foco
es más abierto e incluyente en relación con la aplicación
en el trabajo. Supera la privilegiada dedicación al desarrollo
de habilidades físicas al contener la base conceptual y sobre
todo, dirigirse a los resultados y a las competencias que están
detrás de los mismos.
Los mecanismos de compensación pueden ligarse mucho más
fácilmente al nivel de competencias y de este modo ser claros
para el trabajador y para la empresa. Las posibilidades de movilidad
laboral pueden ser juzgadas con más ponderación cuando
se conocen las competencias requeridas en otras áreas de la empresa.
Es probable que algunas de las competencias asociadas a ciertas áreas
de desempeño sean totalmente transferibles a otras áreas;
si tales competencias son reconocidas y certificadas, pueden acelerar
las decisiones de promoción y motivar, a quienes lo deseen, a
realizar acciones de capacitación que les permitan ser elegibles
para esas nuevas posiciones.