OIT Cinterfor/OITCinterfor

 

 
English

Búsqueda avanzada
SID

Gestión de calidad en la formación

 

 

Conceptos básicos
Gestión de calidad: un enfoque de procesos
Calidad en los organismos de formación

 

Calidad y equidad
Documentos
  Eventos
Enlaces
  Mapa del sitio
  Página principal



Coloque su dirección de correo electrónico y reciba las novedades del sitio


Enviar la página a un amigo

Fecha de actualización:
17/06/2008

 

 

Palabras del Director de CINTERFOR/OIT Sr. Pedro Daniel Weinberg en la instalación del Seminario "La gestión de calidad en la formación profesional"

Señores miembros de la Junta Directiva del SENATI, Sr Guillermo Salas Director del SENATI, señoras y señores representantes de las Instituciones de Formación Profesional y demás instituciones invitadas; señoras y señores.

Se ha constituido en un inevitable lugar común la referencia al cambio en todas las esferas de la actividad diaria y, por supuesto, en el ámbito de la formación profesional. Dentro de las obligadas menciones a la rápida renovación de tendencias, artefactos, estilos y estructuras; es imprescindible también referirse a algunos temas que se están configurando como verdaderos soportes a la estabilidad en medio de la renovación permanente.

En el ámbito de la Formación Profesional es innegable que la preocupación por la calidad es uno de esos aspectos que permanecen como preocupaciones centrales en medio de la dinámica del cambio. La gestión de la calidad en la formación profesional ciertamente ha cambiado su concepción y principios, tanto como ha evolucionado el escenario de la formación mismo.

Calidad entendida como hacer bien lo que se tiene que hacer, o de otro modo, cumplir con los objetivos derivados de la misión social establecida para las instituciones; es una preocupación que puede visualizarse desde varias perspectivas.

Una de tales perspectivas es la que nace desde la motivación de las Instituciones de Formación (IFP) por adaptarse a las cambiantes exigencias de las empresas y la organización del trabajo. Las IFP han consolidado con el tiempo un verdadero espíritu organizacional; son poseedoras de una cultura y valores orientados al desarrollo de las capacidades laborales de los trabajadores; en acciones usualmente dotadas con un amplio compromiso social.

Otra, es la preocupación del Estado por asegurar ofertas formativas de calidad en un escenario caracterizado por la diversificación y la aparición de nuevos actores que desempeñan roles en la oferta formativa. El Estado se ha convertido en un actor que invierte en formación y por tanto se interesa por que la eficiencia de su inversión sea la mejor posible. En este ámbito la calidad es un criterio imprescindible para orientar la asignación de dineros en un escenario diverso y complejo. Los oferentes de capacitación que han ingresado al escenario, al lado de las instituciones deben mostrar que son capaces de hacer una formación de calidad.

Y por último, pero quizá con la mayor importancia, están los usuarios de la formación. Los participantes en acciones formativas que requieren tener claras señales sobre la calidad de los programas que eligen y realizar las mejores decisiones para aplicar su tiempo a la formación con los mejores resultados para su empleabilidad.

Desde el punto de vista de las IFP, muchas de ellas están iniciando importantes transformaciones en sus formas de gestión, en sus procesos de identificación de necesidades, de estructuración de sus respuestas y de la ejecución de las mismas. El esfuerzo por gestionar respuestas de calidad se nota en la adopción de prácticas orientadas al mejoramiento continuo, a la renovación curricular, al incremento en la eficiencia del uso de los recursos; pero ante todo, en la creación de una cultura hacia la calidad.

En general la calidad no es solo una medición de conformidad con un estándar, significa ante todo compromiso institucional; enmarcado desde la alta dirección y procurando la participación de todos los trabajadores pero también creando un verdadero ambiente y una cultura hacia la formación hecha con calidad en la cual el mejoramiento continuo y la participación juegan un papel crucial.

Es por ello que calidad y participación de los colaboradores es un dúo indisoluble. Se debe trabajar en equipo para lograr una formación de calidad; ello también porque el mayor nivel de calidad posible está determinado en el punto donde se encuentre el nivel mínimo de calidad exhibido.

Trabajar con calidad también es un proceso de aprendizaje institucional. Los colaboradores y los directivos se adentran en prácticas de mejoramiento continúo que indudablemente cambian el perfil de la institución hacia el concepto de trabajo bien hecho. Las organizaciones que trabajan con calidad son organizaciones en capacidad de aprender de sus experiencias y entrar en el espiral ascendente del mejoramiento continuo.

Las organizaciones de formación más competitivas están dispuestas a aceptar el desafío de trabajar con calidad y mejorar continuamente creando una cultura volcada hacia el trabajo bien hecho.

Pero también interesa mostrar a los clientes y usuarios las características institucionales que hacen posible la calidad, de ahí que se recurra a mecanismos que certifiquen los logros en función de estándares como el ISO 9000. Este es un verdadero aprendizaje que se fundamenta en la identificación y mejoramiento de los procesos identificados.

Cuando se muestra al medio externo el trabajo bien hecho se está facilitando una función de información y transparencia con los interesados. Es un claro reconocimiento de la libertad de elegir entre servicios formativos de calidad que tienen los usuarios de la formación. Quienes deciden aplicar su tiempo y muchas veces su dinero para adelantar un programa de formación, merecen tener la posibilidad de saber la calidad del programa como un factor clave en la decisión.

Es un concepto de calidad que se desarrolla, se interioriza, se pone en marcha, se certifica y se renueva. El trabajo de calidad debe ser continuamente mejorado y frecuentemente atestiguado. Así los certificados ISO tienen que ser renovados en el tiempo. Las buenas prácticas que dieron lugar a la certificación deben proseguir y mejorarse con el tiempo.

El concepto de calidad es integral; no se puede invocar por separado para los procesos pedagógicos, o para el diseño curricular. La calidad envuelve una práctica continua, inmersa en una cultura institucional que desemboca en la realización de los procesos formativos con toda la pertinencia y alcanzando todos los objetivos necesarios para formar trabajadores competentes.

No se puede presumir que la calidad comienza con una agencia externa, ella es solo un apoyo para una decisión que nace y se mantiene en una verdadera cultura. Tampoco calidad es el cumplimiento de estándares, ello es una muestra de que se está trabajando conforme a exigencias aceptadas pero esa conformidad es fruto de una actitud hacia el trabajo bien hecho, una conducta de los trabajadores que quieren hacerlo bien desde la primera vez y un ambiente que facilita y estimula a la calidad. De hecho no se mide solo por productos, también se escenifica en procesos.

Por último calidad no solo es una tendencia reciente, el enfoque de gestión de la calidad y su certificación no llega como una moda sino como un mejor modo de ejecutar la formación profesional. No está vinculado a una metodología específica; más bien a una actitud y un compromiso institucional.

En el diseño de este seminario quisimos convocar las experiencias de diferentes instituciones, confiados en que la mejor motivación para el cambio es atestiguar el cambio mismo. Es así como en los próximos días estaremos analizando las diferentes motivaciones, expectativas, trabajos y logros de una muestra de instituciones dedicadas de un modo y otro a la formación para el trabajo. Confiamos que ello, como ha sido siempre el propósito de Cinterfor, contribuya a diseminar las informaciones relevantes y a mostrar variados caminos para todas las instituciones participantes.

Nos hemos ocupado de empezar el desarrollo de una página web que ya está publicada en el sitio de Cinterfor para facilitar este intercambio. Además, con la indispensable y valiosa colaboración del SENATI, que no nos cansamos de agradecer y celebrar, fue posible concretar este evento que, además de mostrarnos el excelente esfuerzo de construcción de una cultura de calidad de esta institución, permitirá revisar las demás acciones en países tan variados y ricos como el Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala y Perú.

Agradecemos también a las instituciones certificadoras que han aceptado el desafío de proponer ante el seminario sus puntos de vista y experiencias.

Así que sin más prolegómenos espero que los trabajos y discusiones que se adelantarán en lo sucesivo contribuyan al enriquecimiento de sus capacidades de gestión y planificación de una mejor formación en América Latina y el Caribe.

Muchas gracias

PEDRO DANIEL WEINBERG

 

Centro Interamericano para el Desarrollo del Conocimiento en la Formación Profesional (OIT/Cinterfor)
Avda. Uruguay 1238 - Montevideo - Uruguay - Tel: (5982) 908 6023 - 902 0557 - 908 0545 - Fax: (5982) 902 1305
  webmaster@cinterfor.org.uy

Copyright © 1996-2008 Organización Internacional del Trabajo (OIT) - Descargo de responsabilidad