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Gestión de calidad en la formación

 

 

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Fecha de actualización:
17/06/2008

 

 

Varela N.
Tendencias de la calidad en la formación.
Herramientas. Madrid. n.72, 2003. p. 18-23.
ISSN: 1137-6856

Mediante este artículo, la autora realiza una reflexión conclusiva de las tendencias de los sistemas de consecución de la calidad en los procesos formativos. A partir de experiencias de intercambio de la red Ttnet presenta, en base a trayectorias históricas en las que recoge un resumen analítico de diferentes aportaciones acerca de la calidad, las normas y la gestión de la formación, y deja entrever una nueva cultura de mejora continua que poco a poco va desarrollándose.

En los últimos tiempos las organizaciones han experimentado un cambio acelerado, que ha hecho que los procesos existentes como sistema de organización y funcionamiento se "tambaleen", esto producido por una necesidad de crear nuevos modelos de gestión y vías de funcionamiento.

La sociedad de la información y los recursos tangibles están siendo desplazados por otros elementos en los escenarios organizacionales: la sociedad del conocimiento, los recursos intangibles y las competencias como comportamientos observables de los trabajadores. Dos nuevos paradigmas se imponen: el aprendizaje permanente y la cultura digital (e-learning).

La revolución industrial de principios de siglo XX demandó y formó a las personas para que "supieran hacer". A finales de los años 60 aparece la sociedad de la información que requiere estructuras organizativas más flexibles y abiertas; la persona ha de "saber pensar y aprender". En los años 90 surge la tercera gran revolución, la sociedad del conocimiento que demanda de la persona "aprender a desaprender y aprender a transferir". Para las organizaciones educativas y formativas, esto supone una cultura curricular nueva: centros de interés, temas transversales, planteamientos inter y meta disciplinarios, concepto de competencia más complejo, versátil y polivalente, respuestas a la diversidad e integración de alumnos, aprendizaje a lo largo de la vida, transferencias y evaluación de competencias.

El conocimiento es el ADN de las organizaciones. La organización debe facilitar la capacidad de aprender de la propia organización a través de su historia y de sus formas específicas: saber hacer, intangibles, y valor añadido. La formación es uno de los elementos esenciales para esta organización.

La organización gestiona conocimientos pero no muchas lo generan, por eso, el gran reto para las organizaciones será crear nuevos conocimientos como soluciones distintas a problemas diferentes en contextos cada vez más cambiantes y complejos.

La calidad no es un elemento extrínseco al propio desarrollo personal y profesional de los miembros de una organización. La Cultura de la Calidad depende de actitudes, de compromisos, de relaciones, de condiciones de trabajo. Se debe tener claro que la mejora y la innovación está en cada una de las personas que integran y desarrollan su trabajo en las diversas organizaciones, instituciones y empresas.

La calidad se inicia como un sistema de control en la industria para abaratar costos y adecuar bienes y productos y servicios, con el tiempo evoluciona, y comienza a incluir las necesidades de los clientes así como una mayor competitividad de las empresas. En esta evolución se destacan 3 etapas: la primera desde principios del siglo XX hasta los años 40; la segunda entre los años 40 y 70; y la tercera se inicia en los últimos años del siglo XX cuando aparece la "gestión de la calidad total".

Actualmente, existe un consenso general a favor de la cultura de la calidad porque es deseable que las cosas mejoren, que las sociedades progresen, que la calidad de vida aumente en todos los sectores y países. Para varios autores, este progreso no debe ir unido al aumento de las desigualdades, ni ser un elemento de discriminación, menos aún si se está hablando acerca de uno de los derechos básicos de todo ser humano: el derecho a la educación.

Las organizaciones educativas públicas o privadas, deberían medir sus resultados, no sólo desde parámetros económicos a corto plazo, sino en términos de competencia, equidad y de beneficios sociales, a largo plazo.

En el trabajo y las conclusiones de los talleres que se han desarrollado en la red Ttnet y en el que participaron grupos de expertos procedentes de diferentes ámbitos educativos, se contemplaron las variables más habituales que se han venido teniendo en cuenta en los contextos formativos. Por un lado, se profundizaron en los criterios e indicadores de calidad propios de los Formadores y el Proceso Formativo y, por otro, en el de los Directivos y los Procesos de gestión. Con miras a tendencias futuras, que en algunos casos son realidades presentes, se ha avanzado analizando los aportes que las TIC pueden dar a la formación, así como el impacto que esta formacion tienen en las organizaciones y en el conjunto de la sociedad.

A través de este artículo, la autora pretende plantear una aproximación que puede ser de ayuda a la hora de formar a nuevos profesionales, otorgar distintivos de calidad, establecer estándares en un centro formativo e incluso reflexionar sobre la propia actuación docente.

 

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