La formación por competencias. Instrumento
para incrementar la empleabilidad
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Conformar sistemas nacionales de formación profesional
Se requiere una mejor articulación entre actores públicos
y privados de la formación. De lo contrario, muchos esfuerzos aislados
se contrarrestaran entre sí, algunos incluso no tendrán efectos en la
empleabilidad. No es aceptable que desde muchas entidades en el mismo
país se hagan esfuerzos aislados en procura del mismo objetivo. Tampoco
que esquemas de formación de corte monopólico sigan imponiendo restricciones
a la cobertura y la oportunidad de las respuestas.
Un sistema de formación profesional es un arreglo organizativo
en el que diferentes actores concurren con ofertas de formación coordinadas
en cuanto a su pertinencia, contenido, nivel y calidad de modo que,
en conjunto, logren un efecto mayor en la elevación de la empleabilidad
de los trabajadores del que se lograría actuando separadamente.
No se trata de la creación de nuevas instituciones
sino de un mecanismo cohesionador y regulador de las múltiples ofertas
y niveles de calidad que existen.
En este caso el Estado desempeña un rol fundamental
convirtiéndose en promotor y facilitador de las reglas del juego para
el sistema y reservándose la fijación de políticas y directrices antes
que la ejecución de las acciones. Una función fundamental de la administración
pública es asegurarse de que el mercado de formación funcione adecuadamente.(11)
Es necesario que el sistema de formación profesional
disponga de un organismo rector encargado de fijar las políticas
y definir los alcances, las prioridades y la asignación de recursos.
En general se trata de definir las reglas del juego para los diferentes
agentes. Esta cúpula puede aprovechar las ventajas de la conformación
tripartita y ser liderada por el Estado. De hecho encarna el cumplimiento
de una nueva función de Estado facilitador, promotor, dinamizador y
agente. Sus funciones están encaminadas a la creación de las condiciones
y las reglas generales para el funcionamiento del sistema.
El interés fundamental prevaleciente ha de encaminarse
hacia el mejoramiento de la competitividad a partir de la cualificación
de los trabajadores.
Debe estar conformada por los más altos representantes
gubernamentales (ministerios), empresariales (gremios o cámaras) y trabajadores
(sindicatos). Esto garantiza que su orientación creadora de marcos políticos,
se mantenga.
Debe contar también con organismos sectoriales,
de nivel medio, que se pueden encargar de la determinación de las competencias
y la coordinación del sistema de formación para un sector económico
específico. Es ideal para la participación de cámaras o gremios empresariales
de carácter sectorial (por ej. cueros, calzado, plásticos, papel, comercio,
hotelería, etc.) de modo que organiza en mejor forma la definición de
las normas de competencia.
Este nivel también debe concebirse en forma tripartita;
su interlocución se acerca ya a las necesidades de sectores económicos
específicos y/o áreas geográficas definidas.
Los organismos del nivel ejecutivo definen las normas
de competencia laboral para las ocupaciones propias de su sector. Estas
normas de competencia se convierten en el lenguaje común para empresarios
y entidades ejecutoras de formación.
Bajo su coordinación se adelantan los análisis funcionales
de las ocupaciones. De esta forma se identifican directamente en las
empresas pertenecientes al sector, las competencias y se desarrolla
su proceso de normalización.
A fin de establecer las competencias en forma adecuada,
la representatividad sectorial garantiza una mayor participación de
los empresarios y trabajadores en los análisis ocupacionales y en la
definición de los contenidos de capacitación.
ESTRUCTURA GENERAL DE UN SISTEMA DE F.P.

Un tercer nivel se encarga de la operación; esta
conformado por todos los agentes ejecutores, las entidades privadas
o públicas que ejecutan las acciones de formación.
A esta altura cuentan con insumos, como normas de competencia,
claramente definidos y avalados por los organismos sectoriales; indicadores
de eficiencia y calidad, metodologías de acreditación de calidad, criterios
claros de certificación y un sistema de costos o precios que puede estar
complementado con la presencia de subsidios para facilitar el acceso
a los grupos vulnerables.
Toma forma también en el nivel operativo, el concepto
de certificación dejando claro quien puede certificar y que se certifica(12).
El sistema atribuye un alto peso al reconocimiento certificado de las
competencias de los trabajadores. En ello radica el principal valor
para los participantes dado que un sistema claro de certificación de
competencias facilita la movilidad laboral y en suma la empleabilidad.
La orientación hacia los resultados es tan crucial
que la certificación se centra en demostrar las competencias de los
trabajadores sin importar de que modo fueron adquiridas. Se da cabida
a procesos de autoaprendizaje, a la experiencia y a la flexibilización
en las acciones de capacitación.
Los tres niveles funcionan coordinadamente y con objetivos
y planes articulados. Su autonomía esta dada en su ámbito de operación
por la determinación participativa de las necesidades y acciones. En
todo caso funcionan en ambientes donde se conocen y manejan claramente
las reglas y donde la calidad, la pertinencia y el mejoramiento de las
condiciones de acceso son parámetros en juego. En suma es un escenario
en el que todos tocan siguiendo la misma partitura.
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COMPETENCIAS TRANSVERSALES
ENTRE SECTORES Y RAMAS DE ACTIVIDAD
El informe de la Secretary´s Commission on
Achieving Necessary Skills (SCANS) consultó informantes de
empresas, sindicatos y sector educativo para identificar los
cambios a hacer en las escuelas a fin de mejorar su pertinencia
respecto a las necesidades de las empresas para ser competitivas
y productivas.
Fundamentación básica:
Habilidades básicas: Lectura, redacción,
aritmética y matemáticas, expresión y capacidad de escuchar.
Aptitudes análiticas: pensar creativamente,
tomar decisiones, solucionar problemas, procesar y organizar
elementos visuales y otro tipo de información, saber aprender
y razonar.
Cualidades personales: responsabilidad,
autoestima, sociabilidad, gestión personal, integridad y honestidad.
Competencias transversales:
Gestión de recursos: tiempo, dinero,
materiales y distribución, personal.
Relaciones interpersonales: trabajo
en equipo, enseñar a otros, servicio a clientes, desplegar
liderazgo, negociar y trabajar con personas diversas.
Gestión de información: buscar y evaluar
información, organizar y mantener sistemas de información,
interpretar y comunicar, usar computadores.
Comprensión sistémica: comprender
interrelaciones complejas, entender sistemas, monitorear y
corregir desempeño, mejorar o diseñar sistemas.
Dominio tecnológico: seleccionar tecnologías,
aplicar tecnologías en la tarea, dar mantenimiento y reparar
equipos.
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11. Hassan Abrar. Evolución de los mercados de trabajo
y la política de educación y formación. CEDEFOP. Revista de Formación
Profesional. 1994.
12. En todo caso las formas específicas que se adopten
dependen de lo que cada país prefiera. Por ejemplo en la separación
o no de la formación y de la certificación.
