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Fecha de actualización:
28/11/2008

 

 

La formación por competencias. Instrumento para incrementar la empleabilidad

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2. TAMBIÉN HAY CAMBIOS EN LA INSTITUCIONALIDAD DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL(3)

La formación profesional, como muchos otros temas de interés público, fue liderada por el Estado en los comienzos de su institucionalidad. Sin el ánimo de una enumeración exhaustiva puede referirse como la entidad más antigua que surgió en el modelo de instituciones que aún existe, es el SENAI de Brasil (1942), luego el SENAC también en Brasil (1944), el SENA de Colombia (1957), el INCE de Venezuela (1959), el INA de Costa Rica (1965) y el INACAP en Chile (1966). El grupo de instituciones de formación profesional cuenta también con el INSAFORP de El Salvador, el INFOP de Honduras, el INTECAP de Guatemala, el INATEC de Nicaragua, INFOTEP de República Dominicana, el INAFORP de Panamá, el SECAP de Ecuador, el SNPP de Paraguay y el SENATI del Perú.

El común denominador de estos esquemas es la existencia de una institución pública (o privada como SENATI, SENAI y SENAC que tienen hoy orientación del sector empresarial) ligada a la financiación proveniente de fondos aportados por los empresarios con base en un porcentaje aplicado al monto de los salarios pagados (varía entre el 0,5% y el 2%).

Las instituciones tomaron bajo su responsabilidad el problema de lograr recursos humanos adecuados a las necesidades de los puestos de trabajo que se creaban como resultado de las políticas de desarrollo hacia dentro y sustitución de importaciones, en boga por esos días. Por lo general la composición de sus juntas directivas fue tripartita, esto es, integradas con representantes de trabajadores, empresarios y gobierno. Su esquema inicial de funcionamiento tuvo amplio éxito debido a la relativa facilidad en la identificación de necesidades de nueva mano de obra en un contexto de expansión del empleo y relativa estabilidad.

Ya en los años ochenta se empiezan a atestiguar cambios en la institucionalidad de la formación. En general los modelos de entidades grandes y únicas empezaron a dar paso a modelos de múltiples entidades y con esencias más sistémicas en su concepción y funcionamiento. Se notó también una mayor participación de instancias gubernamentales asociadas a los Ministerios del Trabajo, como la Secretaría de Empleo y Formación Profesional en Argentina, la creación del SENCE en Chile, con rango de subsecretaría, la Dirección Nacional de Empleo en el Uruguay, la Secretaria de Empleo y Formación Profesional del Brasil. Su papel es el de orientadores de políticas de formación no de ejecutores y en el ejercicio de ese papel van dando cabida a más y más agentes públicos y privados que participan de la formación en los países.

En general, en muchos países se han venido conformado diferentes arreglos institucionales los cuales van desde la prevalencia de instituciones de formación profesional dependientes del gobierno hasta mecanismos de coordinación facilitados desde el estado y con la participación de agentes ejecutores privados.

Pero al lado de esta maraña institucional han empezado a crecer experiencias de formación lideradas desde el sector privado por empresarios o por trabajadores.

La formación profesional ha ampliado su concepción y presencia

Inició centrada en la creación de conocimientos, habilidades y destrezas para la vinculación a un empleo. Ahora, además de haber pasado de un concepto inicialista a uno de formación continua, ha ampliado su significado y alcances hacia aspectos como el desarrollo tecnológico y el complejo mundo de las relaciones laborales.

En el primer caso, muchas entidades y muchos contenidos de formación se están vinculando a procesos de innovación tecnológica, apoyando actividades de investigación aplicada, control de calidad, pruebas y ensayos de laboratorio y fabricación de prototipos. Se están creando estructuras de Centros de Formación y Desarrollo Tecnológico en los que los alumnos y los empresarios concurren y en los que la formación es a la vez comprobación y verificación.

En el segundo caso, la formación se toma cada vez más en cuenta en las complejas relaciones laborales y forma parte de la negociación colectiva al igual que los temas de higiene y salud ocupacional, remuneración y seguridad social.

Para responder a la rapidez con que los cambios están afectando el mundo de trabajo, la formación esta acudiendo a nuevos enfoques de la calificación laboral. La nueva configuración de las ocupaciones y los drásticos ajustes en las formas de trabajo y en los procesos productivos han ocasionado el nacimiento de nuevas exigencias hacia los trabajadores. Muchas de estas no existían antes, en presencia de los rígidos modelos basados en la organización científica del trabajo.

Ahora la formación profesional debe buscar la generación de competencias en los trabajadores no la simple conjunción de habilidades, destrezas y conocimientos. La configuración adquirida por las ocupaciones exige a los trabajadores un más amplio rango de capacidades que involucran no solo conocimientos y habilidades sino también la comprensión de lo que están haciendo. Paulatinamente se piden más competencias de contenido social asociadas a la comunicación, capacidad de dialogo, capacidad de negociación, pensamiento asertivo y facilidad para plantear y resolver problemas.

La Formación Profesional hasta hace poco tratada y concebida como un tema aislado, se vincula progresivamente en nuestros días al paquete complejo de las relaciones laborales y forma parte en las negociaciones colectivas de igual a igual con temas como la seguridad en el trabajo, la fijación de remuneraciones, la salud ocupacional, bienestar al personal, etc.

Se esta reconociendo la necesidad de formar trabajadores competentes no de cualificar trabajadores. Esta sutil diferencia evoca un conjunto de competencias (capacidad de ejecutar un trabajo) nuevas que además pueden transferirse de un empleo a otro disminuyendo el riesgo de obsolescencia y mejorando por tanto la empleabilidad.

 

 

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3. Se usan también términos como: formación laboral, capacitación, formación para el trabajo, formación vocacional. Para los efectos de este documento la diferenciación en el nombre es irrelevante.

 

 

 

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