REVISTA EUROPEA DE FORMACION PROFESIONAL. Thessaloniki,
CEDEFOP. n.40, ene.-abr. 2007.

En este número la revista presenta ocho
artículos de diferentes regiones de la Unión Europea y
con diferentes perspectivas. En ellos aborda el significado del concepto
de competencia en la didáctica de la formación profesional
y en la elaboración de los planes de estudio, la implantación
de la formación profesional basada en competencias, la importancia
de la competencia socioemocional en la formación profesional,
el papel de la experiencia profesional en el desarrollo de las competencias
y la cuestión fundamental de la evaluación de la competencia.
Mulder, M. Competencia: la esencia y la utilización
del concepto en la formación profesional inicial y permanente.
p. 5-24
El artículo, que es la introducción a este número
especial sobre competencias, describe la evolución del concepto
tal como surgió durante la segunda mitad del siglo XX. Este concepto
ha acaparado una gran atención en las últimas décadas
debido a sus particularidades y a veces resulta bastante confuso, por
lo que no sorprende que haya tantas diferencias de opinión acerca
de su significado. Afirma que tiene solo dos significados esenciales:
autoridad (es decir ostentar la responsabilidad, la autorización
o el derecho a decidir, producir, prestar servicio, actuar, ejercer
o reclamar) y capacidad (es decir, poseer los conocimientos, las aptitudes
y la experiencia para ejercer). Reseña, no obstante, que el significado
más concreto del concepto dependerá en gran medida del
contexto. Expone que existe una amplia variedad de definiciones y significados
del concepto de competencia, sin embargo, plantea que no por ello es
un concepto inútil pero si reconoce que plantea varios escollos.
El autor afirma que el mundo del conocimiento no basta y que es necesaria
la competencia.
Nickolaus, R.; Knoll, B.; Gschwendtner, T. Las novedades
en la formación professional y las dificultades de su fundamentación
empírica. p. 25-41
A raíz de los hallazgos y tesis sobre el cambio de los requisitos
de cualificación exigidos, de los debates sobre el aprendizaje
permanente y de numerosas contribuciones didácticas, desde mediados
de los años ochenta del siglo pasado se ha establecido la idea
de que las formas tradicionales de enseñanza y aprendizaje en
la formación profesional son disfuncionales y deben ser reemplazadas
o complementadas con otras formas más orientadas a la acción
y a la resolución de problemas y más caracterizadas por
la autonomía. No obstante, salvo ciertas excepciones, no se ha
efectuado una comprobación empírica de los supuestos que
subyacen a este cambio de paradigma didáctico en el ámbito
de la formación profesional. El objeto del presente artículo
es contribuir a reducir tal déficit y los resultados obtenidos
invitan a revisar la validez de ciertos supuestos generalmente asumidos.
Wesselink R.; Biemans, H.J.A.;Mulder, M.; Van den
Elsen, E.R. La formación profesional basada en competencias vista
por los investigadores neerlandeses. p. 42-57
El concepto de competencias constituye cada vez más la base
para el (re) diseño de la formación profesional. En la
formación profesional basada en competencias, las disciplinas
académicas ya no son puntos de partida para el desarrollo curricular.
Si lo es, sin embargo, la competencia necesaria para el trabajo práctico.
El aprendizaje basado en competencias constituye una tendencia predominante
en la formación profesional en varios países, ya que se
prevé que haya menos problemas en la transición del colegio
al trabajo. Este estudio, a través de una sesión de grupo
y un estudio Delphi, desarrolla un modelo de formación profesional
basada en competencias. El estudio ha sido elaborado por investigadores
neerlandeses y puede ayudar a las instituciones de formación
profesional a desarrollar un aprendizaje basado en competencias.
Rauner F. El conocimiento práctico y
la competencia de acción en la profesión. p. 58-73
El cambio de la didáctica de la formación profesional
centrada en el trabajo destaca las situaciones de trabajo "significativas"
y el conocimiento de los procesos de trabajo característicos
de estas situaciones como eje central para la organización de
los procesos de formación profesional. Este cambio de perspectiva
supone no solo el abandono de una didáctica estructurada por
materias, sino también el desarrollo de una didáctica
de la formación profesional basada en la teoría del desarrollo
de la competencia para la práctica y la organización docente.
En este contexto, la didáctica de la formación basada
en criterios configuradores, que realizó este cambio de paradigma
hace ya tiempo, pone el énfasis en la distinción entre
distintas categorías de conocimiento, principalmente desde el
punto de vista del conocimiento práctico y los conceptos prácticos,
pero también como punto de partida para una investigación
sobre la formación profesional específica de cada especialidad.
Van der Klink, M.; Boon J.; Schlusmans, K. Competencias
y formación profesional superior: presente y futuro. p. 74-91
Presenta la popularidad del concepto de competencia en la formación
profesional superior, así como cuales son las cuestiones más
importantes en juego dentro de este ámbito. Analiza la falta
de claridad de este concepto y los problemas para definir los perfiles
laborales y de formación. Aborda en profundidad el diseño
de la educación orientada a las competencias. Finaliza indicando
algunos temas relevantes para el futuro de la educación orientada
a las competencias., concepto general este que incluye muchas formas
diferentes de educación. La mayoría de las acepciones
se sitúan en el nivel de los cursos especiales y no tanto en
el de currículos, si bien desde la perspectiva del concepto de
competencia, este segundo nivel podría ser el más interesante.
No hay muchos análisis sobre la efectividad de las interpretaciones
de la educación orientada a las competencias. Así pués,
reseña la importancia de someter a un análisis más
detallado las metas del pensamiento orientado a éstas.
Repetto Talavera, E.; Pérez González,
J. C. Formación en competencias socioemocionales a través
de las prácticas en empresas. p. 92-112
Hoy en días las competencias socioemocionales son muy valoradas
en el mercado laboral y de hecho, muchos autores aseguran que este tipo
de competencias contribuyen a aumentar la empleabilidad de los individuos.
Sin embargo las instituciones educativas habitualmente olvidan su responsabilidad
en la formación de estas competencias. La mayoría de los
trabajos exigen no sólo conocimientos y competencias técnicas
específicas, sino además, un cierto nivel de competencias
sociales y emocionales que aseguren que el trabajador sea capaz, por
ejemplo, de trabajar en equipo, de motivarse a sí mismo ante
las dificultades, de resolver conflictos interpersonales, o de tolerar
altos niveles de estrés. La mejor manera de desarrollar las competencias
socioemocionales es a través de la experiencia, el entrenamiento
adecuado y la práctica. Por esta razón, señala
que el período de prácticas en empresas resulta una ocasión
perfecta para que el tutor ayude a los estudiantes y recién titulados
a desarrollar sus competencias socioemocionales.
Suleman, F.; Paul, J.J. La creación y la
destrucción de la competencia individual: el papel de la experiencia
profesional. p. 111- 134
Este artículo presenta los resultados de una investigación
sobre el impacto en el nivel de las competencias individuales de las
variables que tradicionalmente representan el capital humano. El debate
gira en torno al modo en que la educación y la experiencia profesional
contribuyen al proceso de creación de competencias útiles
en el mercado laboral o, por el contrario, a su obsolencia. Los datos
han sido obtenidos a partir de una investigación efectuada sobre
una muestra de cinco bancos y en cuyo transcurso pedimos a los supervisores
que evaluasen las competencias de 600 empleados. Se trata de una heteroevaluación
fundada en un listado de competencias y comportamientos. La temática
central de este artículo es llamar la atención sobre los
procesos de invalidación de la experiencia adquirida con los
que pueden enfrentarse los individuos y el papel que los bancos reconocen
a las dos fuentes de capital humano. Se sugiere así, de acuerdo
con los casos, la complementariedad o la sustitución de las fuentes
de adquisición de competencias.
Roelofs, E.; Sanders, P. Hacia un marco para
evaluar la competencia de los profesores. p. 135-153
El desarrollo de instrumentos para evaluar la competencia del profesorado
requiere un modelo de rendimiento competente que facilite la recopilación
y valoración de pruebas en distintas situaciones de realización
de tareas. De acuerdo con Kane (1992), la validación de las evaluaciones
sobre la competencia de los profesores se considera una evaluación
de argumentación interpretativa. Basándose en interpretaciones
contemporáneas de la formación y el aprendizaje, se denomina
modelo interpretativo de rendimiento competente a aquel que, en lugar
de ser perceptivo por naturaleza, admite varias formas de desempeño
profesional responsable. Las consecuencias del rendimiento profesional
para los alumnos/la clase/la organización constituyen la base
del modelo, dado que las consecuencias se derivan las intervenciones
correctas y los procesos de toma de decisiones subyacentes, así
como los componentes asociados de una base de conocimientos profesionales.
A continuación se exponen las consecuencias de dichas interpretaciones
para el desarrollo de ámbitos de competencia y la recopilación
de pruebas.
Fischer, M.; Bauer W. Enfoques contrapuestos de
la elaboración de programas de estudio basada en el trabajo en
Alemania. p. 154-173
En 1996 se aplicó en Alemania un nuevo marco para la elaboración
de programas de estudio con destino a los centros de formación
profesional, denominado Lernfelder (escenarios de aprendizaje). En este
nuevo marco, las situaciones de aprendizaje en dichos centros se relacionan
con actividades concretas de la profesión en cuestión.
Por este motivo la consideración de los procesos de trabajo desempeña
un papel significativo en la elaboración de los programas de
estudio en Alemania. No obstante, no existe una única estrategia
para transformar las actividades de trabajo en programas de estudio,
sino varios enfoques contrapuestos. En el presente documento se analizan
los importantes enfoques y se ponen de manifiesto los puntos fuertes
y débiles de uno y otro. En resumen, el giro hacia una elaboración
de los programas de estudio de la EFP basada en el trabajo aún
no se ha producido por completo en Alemania. Por otra parte, todavía
se están intentando resolver problemas como el análisis
de las situaciones de trabajo en las empresas, la transformación
del conocimiento de los procesos de trabajo en programas de estudio
y la evaluación de las competencias adquiridas por los alumnos
o aprendices.