Franco de Machado,
C. Sociedad inclusiva: pensando en la inclusión de personas con
discapacidad en la formación y en la vida. Boletim
Técnico do SENAC. Río de Janeiro. v.30, n.2, may.-ago.
2004. p. 5-17.
Presenta los distintos desafíos existentes en la práctica
en la construcción de modelos reales de educación inclusiva,
relacionados tanto con el alcance como con la calidad de la educación
en lo que concierne a sus procesos, productos o resultados de corto
y largo plazo. Señala que hoy, la calidad de la educación
supera ampliamente los criterios y estándares relativos a la
asimilación de la información, al uso de equipos sofisticados,
a la utilización de códigos elaborados en la comunicación,
al desarrollo de la capacidad productiva en términos exclusivamente
económicos o a la mera transmisión de conocimientos.
Abarca además, otras categorías importantes tales como
la habilitación de las personas para su participación
activa en la construcción del conocimiento, el fortalecimiento
de las competencias éticas y la responsabilidad personal y social
así como la presente y futura comprensión del impacto.
Visualiza la inserción, en la vida y en el trabajo, de las personas
con discapacidades como una experiencia orientada a la construcción
de organizaciones sociales y educativas inclusivas.En este sentido el
trabajo muestra los adelantos y experiencias en la inserción
de personas portadoras de deficiencias, como parte de la construcción
de una sociedad inclusiva y presenta por último, las lecciones
aprendidas en diversos contextos y países para transformar la
formación para la vida y el trabajo en una vía hacia la
inclusión social y económica de todos los ciudadanos.
Expone que en una sociedad inclusiva y en un proceso educativo inclusivo
la diversidad y las diferentes características de cada persona
no son consideradas como deficiencias. Ser diferente no significa ser
deficiente socialmente, valer menos que otros. Al contrario de una visión
excluyente que presupone como parámetros válidos las características
del grupo humano que las define como tales, en una visión inclusiva
de las sociedades se aceptan, valoran y reconocen las diferencias de
individuos y grupos como expresión de la heterogeneidad y riqueza
humana. Se crean espacios de participación para todos en el sentido
de garantizar formas de propiciar el óptimo desarrollo posible
de sus facultades físicas, biológicas, comunicativas,
éticas, espirituales, estéticas, intelectuales y emocionales.
Esta concepción abierta de la educación inclusiva, es
un espacio adecuado para satisfacer una de las exigencias de hoy para
una educación de calidad: se trata de la habilitación
de la persona para un trabajo inteligente, productivo, creativo, que
solo puede darse con base en el diálogo de la educación
con las organizaciones productivas de bienes y servicios, en economías
próximas y distantes, en la comprensión de los procesos
productivos completos, de la formación para el desarrollo de
competencias técnicas y también sociales, tales como la
capacidad de trabajar en equipo, la solidaridad, el compromiso con el
colectivo y en la responsabilidad frente al impacto social del trabajo.
El artículo presenta los desafíos que tiene en la práctica
la construcción de modelos reales de educación inclusiva
y los avances y experiencias que en la inserción educativa y
laboral de personas con discapacidad se han llevado a cabo en América
Latina. Por último detalla diez lecciones aprendidas sobre el
tema.