CE
Política social y de empleo de la Unión Europea en 1999-2001: puestos de
trabajo, cohesión, productividad. Empleo y Asuntos Sociales. Luxemburgo : CE,
2001. 43 p. il.
ISBN: 92-894-1529-0

El empleo y la política social son las prioridades más
importantes de la agenda política, el impulso político es fuerte y las expectativas de
la población han aumentado. Se están adoptando varias medidas para modernizar y mejorar
el modelo social europeo y se emprenderán más iniciativas. ¿Por qué es necesario
modernizar y mejorar el modelo social europeo? La respuesta es evidente: para no debilitar
sus principios. El modelo social europeo es un ejemplo de buen funcionamiento económico y
de equidad social. Las normas sociales no sólo contribuyen a la justicia social y la
solidaridad, sino que apoyan también el desarrollo económico. Estos principios siguen
siendo hoy tan válidos como antes. No obstante, es preciso realizar ciertos ajustes para
poder seguir plasmando dichos principios en resultados concretos ahora y en el futuro. La
dificultad de este propósito se refleja en las imperfecciones de los sistemas y de la
situación social. Esto no debe desanimar sino reforzar el esfuerzo y compromiso de
mantenimiento de dichos valores europeos comunes. El principio rector de estos ajustes
debe ser la "calidad". En la Agenda de política social hasta 2005, la
promoción de la calidad -en el trabajo, en la política social y en las relaciones
laborales- es el motor para centrar las prioridades y revisar las políticas.
Las transformaciones económicas obligan a concebir un
modelo de política social diferente, sin olvidar el objetivo de permitir a los ciudadanos
a utilizar todo su potencial humano. En muchos países, las políticas de mercado de
trabajo no favorecen sino que más bien frenan la expansión y el desarrollo personal
creando verdaderos obstáculos al empleo. La política social debe responder a la
transformación de la sociedad en muchas áreas: por ejemplo, están obligados a tener en
cuenta el fenómeno de las familias monoparentales y las consecuencias del aumento de la
esperanza de vida más allá de los ochenta años. Los Estados miembros están
respondiendo a estos desafíos. Hay casos en que desean que el progreso fuera más
rápido, pero son conscientes de las dificultades a la hora de convencer a los ciudadanos
para que acepten los cambios.
La Agenda de política social tiene precisamente por objeto
conciliar el progreso económico y el progreso social en un mundo en el que los cambios
rápidos son ya una característica normal. Es la guía para las políticas y las acciones
de los próximos años en el ámbito del empleo y el ámbito social. Es un marco coherente
para la adopción de nuevas iniciativas de reforma económica y social en el contexto de
una estrategia positiva que combine de manera sostenible el dinamismo, la innovación y la
competitividad con más y mejores puestos de trabajo y con la cohesión social.