Hopenhayn, M.
Repensar el trabajo. Historia, profusión y perspectivas de un concepto.
Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2001. 262 p.
Si el hombre trabaja desde que es hombre ¿por qué el concepto de trabajo
pasa a ocupar un lugar privilegiado en el terreno de la reflexión sólo
en los últimos dos siglos?. Esta es la pregunta que el autor pretende
responder a través de este libro. Su búsqueda es múltiple y heterodoxa,
rastrea los orígenes del concepto y sus variaciones, se remonta a la
Grecia clásica, caldeos, hebreos, romanos y cristianos, pasando por
el valor del trabajo en la Edad Media y la ética mercantil, hasta alcanzar
el nuevo orden laboral del capitalismo industrial. Con sumo rigor, que
combina ilusión con desencanto, el autor articula estas instancias con
la impronta conceptual provista por Hegel y Marx, y los aportes interdisciplinarios
de Erich Fromm o Alain Touraine que se oponen, desde la psicosociología,
a la racionalización del taylorismo. El autor plantea un horizonte o
umbral con respecto al Gran Desempleo del multifacético presente, donde
resignifica la antigua dicotomía "el trabajo como centro de humanización
y como fuente de alienación", activando oposiciones del tipo progreso
y sometimiento, creatividad y embotamiento, oportunidades y frustraciones,
riqueza y pobreza.
En definitiva, este renovado y fundamental libro de Hopenhayn,
autor de "Ni apocalípticos ni integrados", ayuda a discernir,
en las distintas disciplinas de las ciencias sociales, la función que
ha tenido el trabajo a lo largo de la historia y su nuevo rol en la
era de la globalización. A su vez, y como última parada del itinerario
del concepto, Repensar el trabajo es un intento de erradicar,
a través del hedonismo y la justicia-social el sudor de la frente por
el pan que no siempre se gana.
En el caso histórico de América Latina, la situación no
podría ser más contradictoria. Conviven distintos tiempos históricos,
desde la premodernidad hasta la posmodernidad. Lo que significa que
el mundo del trabajo cuenta con fabricadores de software, en un extremo,
y campesinos que utilizan su propia energía humana para mantener una
mínima agricultura de supervivencia, en el otro. Dentro de esta gama,
hay ocupaciones de alto uso de tecnología que emplean una proporción
muy reducida de la fuerza de trabajo; mientras que el sector informal
de la economía, con muy bajos niveles de valor agregado e ingresos que
suelen implicar situaciones endémicas de pobreza, absorbe a las masas
de desempleados y en muchos países de la región asciende a la mitad
o más de la población ocupada.
La brecha salarial en la periferia latinoamericana es
mayor que en cualquier otra región del mundo, y a la vez encontramos
brechas enormes en el discurso acerca del trabajo. En un extremo, los
apocalípticos ven una región en que se suman todos los males acumulados
del pasado y del presente: insuficiencia dinámica del sistema productivo
para incorporar a las grandes masas de jóvenes que entran a competir
en el mercado laboral; nuevas exclusiones generadas por la diseminación
lenta, pero real, de la Tercera Revolución Industrial; persistencia
viscosa de altísimas tasas de subempleo e informalidad; formas de flexibilización
laboral que atomizan las organizaciones de trabajadores y tornan más
precario el empleo; y brecha insalvable entre la esfera de la educación
formal (a la que todos acceden en su nivel primario) y la esfera del
trabajo. En el otro extremo, los modernos entusiastas proclaman el advenimiento
de nuevas formas de gestión, más flexibles y humanas, que permiten que
el trabajo se reorganice de modo más horizontal y participativo; y saludan
con entusiasmo a los nuevos "sabios" de la filosofía empresarial
y sus ideas sobre innovación productiva, creatividad en la empresa y
mayor personalización en las relaciones humanas dentro de las unidades
productivas.
Semejantes ambivalencias han llevado, sin duda, a la reflexión
social a considerar y redefinir el trabajo. En un primer momento el
autor dice que el trabajo comienza a pensarse con profundidad a partir
de su negociación, o sea, a partir del concepto de alienación del trabajo.
Cabría agregar que este concepto de alienación, a su vez, debe buena
parte de su desarrollo (explícita o implícitamente) al esfuerzo por
comprender y superar las ambivalencias señaladas. Es sobre esta idea
capital donde reposa el grueso del estudio. El autor no aspira a una
articulación totalizadora ni a un nuevo concepto de trabajo, sino más
bien a delimitar y reformular algunas preguntas que tocan lo esencial
respecto del concepto de trabajo en la actualidad. Si mira al pasado
como hacia el futuro, lo hace con la única pretensión de arrojar mayor
luz sobre el confuso territorio en que se desplaza la reflexión sobre
el trabajo hoy día. Y si el lector encuentra en el libro un énfasis
reiterado en enfoques humanistas, ello no obedece tanto a una toma de
partido explícita por parte del autor, como al hecho de que son éstos
los enfoques que más han destacado la centralidad del trabajo en la
vida humana.
El autor afirma que la idea de trabajo alienado es parte
indisociable del humanismo moderno y de la crítica humanista al capitalismo
industrial. El concepto mismo de trabajo alienado le ha permitido a
dicha crítica situar el trabajo como objeto privilegiado en la reflexión
social. Según la interpretación humanista, este concepto tiene un carácter
negativo en la sociedad contemporánea, en tres sentidos: a) porque promueve
la crítica de la base misma de dicha sociedad, a saber, el modo en que
organiza su propia producción y reproducción: trabajo alienado supondría
una sociedad marcada por el signo de la alienación; b) en un sentido
dialéctico, en cuanto tematiza el trabajo al identificarlo como problema:
a partir de ese momento, es preciso hablar sobre el trabajo, pensarlo,
reformularlo en la teoría; c) en sentido movilizador: si el trabajo
es alienado, y constituye la base de las relaciones sociales, entonces
del concepto se deduce la necesidad de un cambio en los hechos, una
transformación estructural de la sociedad que se haga cargo de la crítica
humanista y la traduzca a nuevos modelos de organización social.