GALLART, María Antonia
La formación para el trabajo en la Argentina: situación actual
y perspectivas para el futuro
Santiago de Chile: CEPAL/GTZ, 2001.
El presente documento fue preparado por la señora María Antonia Gallart,
consultora de la Unidad de Desarrollo Industrial y Tecnológico de la
División de Desarrollo Productivo y Empresarial. Este documento
ha sido desarrollado en el marco del Proyecto CEPAL/GTZ: "Políticas
para mejorar la calidad, eficiencia y la relevancia del entrenamiento
profesional en América Latina y el Caribe. Fase II" (FRG/99/S126).
Las opiniones expresadas en este documento, el cual no ha sido sometido
a revisión editorial, son de la exclusiva responsabilidad de la autora
y pueden no coincidir con las de la Organización.
En este trabajo se muestra que el campo de la formación profesional
es desestructurado, atravesado por una trama de servicios y demandas
que se entrecruzan y no tienen una jerarquización clara ni una interrelación
uniforme. Existen variaciones a nivel local y también en relación con
los diversos sectores económicos: aquí inciden el cambio tecnológico,
tipo de mercado (monopolios de servicios del estado privatizados, sectores
concentrados, sectores atomizados), mayor o menor participación de empresas
extranjeras que traen de sus países de origen los modelos de capacitación.
Aparecen dificultades para articular oferta educativa y los requerimientos
de las empresas, hay tensiones entre demanda social y demanda de las
firmas por capacitación, las pequeñas y microempresas tienen problemas
específicos para definir sus demandas de capacitación, y se percibe
una baja prioridad de la capacitación tanto para el Estado como para
muchas empresas, todo ello en un contexto de crisis. Se constata además
que hay un tema central y poco trabajado, es el de la equidad.
Se propone constituir sistemas de formación que tengan en cuenta que
en la Argentina no existe y no tendría sentido intentar implantar un
sistema de formación profesional uniforme como se dio en otros países
de América Latina. Para ello hay que superar los condicionamientos actuales
partiendo de la existencia de actores dinámicos y reconocibles y fomentando
su integración y desarrollo. Se plantea que es necesaria una colaboración
entre el sector estatal y el privado, y una mejor articulación entre
la demanda social y la demanda de las empresas. La idoneidad técnica
de la gestión y supervisión estatal y de la oferta de las variadas instituciones
de capacitación es una precondición para que la formación profesional
no engañe al público. Una mayor coordinación entre el sistema educativo
formal y la formación profesional es también una necesidad.