Laur-Ernst, Ute; King, Jeffrey.
Eds.
In Search of World Class Standards in Vocational Education and Training.
A US-German Dialogue on Skill Standards in two Emerging Fields: Information
technology and Environmental and Processing Technology. Bonn : BiBB,
2000. 255 p.
Esta publicación recoge las principales líneas de discusión y análisis
de una Conferencia sobre el tema de la Normalización de Cualificaciones
en los sectores de las Tecnologías de la Información y las Tecnologías
Ambientales, desarrollada en Washington en abril de 1999. Este evento
fue organizado de forma conjunta por el Bundesinstitut für Berufsbildung
(Instituto Federal de Formación Profesional de Alemania) y la US-EURO-Net,
una red europeo-norteamericana sobre educación y formación profesional.
De entre las diversas inquietudes que motivaron la realización
de esta Conferencia se destacan, de acuerdo con los organizadores, la
creciente incompatibilidad entre la demanda y la oferta de trabajadores
calificados - sobre todo en el sector de las tecnologías de la información
-, la velocidad del cambio y la innovación tecnológica en contraste
con lo estático de los sistemas educativos y de formación profesional,
la falta de métodos efectivos de predicción de las necesidades y demandas
formativas y la creciente proporción de jóvenes que están quedando por
fuera de los mercados laborales por falta de unas calificaciones apropiadas
y acordes con lo exigido en los sectores productivos.
Entre los participantes del evento se encontraban representantes
de los gobiernos de Alemania y de los Estados Unidos - fundamentalmente
de los Ministerios de Educación -, empresarios y representantes de las
organizaciones sindicales, personal de instituciones educativas y de
formación profesional, investigadores y miembros de ONGs vinculadas
al campo formativo y/o de las tecnologías ambientales, todos con la
atención y el foco puesto en la discusión y el intercambio en torno
de las normas que deben regir la calificación de las personas que desean
ingresar a los mercado laborales donde se emplean las tecnologías de
la información y las tecnologías ambientales. En la base de la organización
de un evento de estas características se encuentra el convencimiento
de que el intercambio internacional y la discusión de conceptos, prácticas
y resultados en el campo de la formación profesional son fructíferos,
puesto que permiten una mejor comprensión de la propia realidad nacional
de los países involucrados así como una evaluación de los sistemas formativos
desde perspectivas distintas a la propia, lo cual induce a la mejora
y a la innovación en algunos aspectos de los mismos.
Esta publicación está estructurada del mismo modo a como
lo estuvo la Conferencia de la cual surge, y de la cual podría decirse
que es una versión limitada. Se comienza por lo tanto con la presentación
de las ponencias principales, realizadas en la sesión inaugural. Éstas
estuvieron a cargo de un representante del sector político (Ministerios)
y uno del sector formativo de cada uno de los países organizadores (Alemania
y Estados Unidos), sumando un total de cuatro ponencias. Las ponencias
de la sesión inaugural constituyeron la base y el marco dentro del cual
se desarrolló posteriormente el trabajo de los dos talleres, dedicados
respectivamente a las tecnologías de la información y a las tecnologías
ambientales.
La primera ponencia de la sesión inaugural estuvo a cargo
de Veronika Pahl, Directora General del Ministerio de Educación e Investigación
de Alemania, quien centró su intervención en la identificación de los
desafíos que enfrenta la educación y la formación profesional en un
mundo en constante mutación.
En primer lugar identificó el desafío de desarrollar sistemas
de formación profesional que aseguren una calificación a lo largo de
toda la vida para la fuerza laboral de los distintos países. Esto se
entiende como una condición para que los trabajadores puedan participar
en el mercado laboral pero también para que puedan participar en la
sociedad en su conjunto y ejercer plenamente la ciudadanía.
Un sistema de este tipo debe proveer una amplia formación
de base que permita desempeñar una vasta gama de trabajos sin necesidad
de recalificación constante, pero simultáneamente debe permitir a quienes
componen la fuerza laboral adquirir las nuevas calificaciones que aumenten
su empleabilidad.
En segundo término destacó el desafío de alcanzar un balance
entre los actores que participan de los sistemas de formación: el Estado,
los empleadores (en tanto proveedores de empleo y de formación) y los
trabajadores (en tanto proveedores individuales de competencias y de
mano de obra). Esto es particularmente importante en un sistema de formación
como el alemán, con una fuerte participación de los interlocutores sociales
y que simultáneamente es de carácter dual, es decir, que combina formación
teórica con práctica laboral. Cuando la formación es introducida a los
lugares de trabajo, a las unidades productivas, pasa a ser un campo
en el cual se entrecruzan los intereses de una serie de actores (empleadores,
trabajadores, organizaciones sindicales) y donde pasa a ser preciso
considerar y balancear adecuadamente los mismos.
Se destaca el hecho de que en el sistema alemán, los trabajadores
y los empleadores son quienes, de forma conjunta, diseñan los contenidos
de la formación, de acuerdo al conocimiento de primera mano de las necesidades
de los aparatos productivos. Es así que la formación es percibida realmente
como un mecanismo de transferencia tecnológica hacia los formandos.
En tercer lugar se identifica el desafío de crear sistemas
de formación, que permitiendo que las personas se formen a lo largo
de toda la vida (aspecto ya señalado como primer desafío a los sistemas
de formación), simultáneamente anticipen los cambios que se dan en los
mercados de trabajo fundamentalmente como consecuencia de la innovación
tecnológica y el cambio en la organización del trabajo.
En cuarto y último término se señala que los sistemas
de formación profesional deben estar articulados con, y permitir la
transición hacia, los sistemas de educación formal media y superior.
Esto requiere un sistema de certificación y homologación de cualificaciones
que permita que los conocimientos y destrezas adquiridas en un determinado
ámbito - tanto de carácter formal como informal - sean reconocidos en
otros y se pueda seguir construyendo una carrera ocupacional a partir
de los mismos.
Se termina sosteniendo que el Estado debe asumir responsabilidades
por la inversión en la formación de los individuos, puesto que no puede
desperdiciarse la capacidad y la creatividad que se encuentra esparcida
al interior de las sociedades, en todas ellas.
El segundo artículo de la publicación recoge la intervención
de Kelly Carnes, del Departamento de Comercio de los Estados Unidos,
quien basa su ponencia en la experiencia y el conocimiento que en dicho
organismo de gobierno se ha acumulado en torno a la dinámica del mercado
de trabajo de las tecnologías de la información y su impacto en la economía
de los países considerada en forma global.
Se comienza sosteniendo que en las economías basadas en
la tecnología, las ideas y el conocimiento se han transformado en los
factores productivos de mayor importancia, y que cada vez es más importante
que la población de los países se torne una población de permanentes
educandos, puesto que es en personas creativas y con altos niveles educativos
donde se halla el conocimiento y las ideas innovadoras.
Que las economías se basan en la tecnología surge, o se
demuestra, a partir del hecho de que el progreso técnico explica el
50% del crecimiento económico de los Estados Unidos de los últimos cincuenta
años. Este hecho lleva a que pueda sostenerse que los hombres y mujeres
que crean, aplican y utilizan las tecnologías de la información sean
el centro de ese motor de crecimiento.
La importancia que tienen las tecnologías de la información
desde el punto de vista de las empresas es la que explica la increíble
demanda por trabajadores con buenas calificaciones para su uso, lo que
a su vez ha causado una expansión enorme de ese mercado de trabajo.
Los niveles del empleo en el campo de las tecnologías de la información
se duplicaron desde 1987 a 1997.
Debe aclararse que el mercado de trabajo de las tecnologías
de la información no es homogéneo, sino que existen distintos segmentos
dentro del mismo que tiene distintas características. Estas características
diferenciadas juegan un papel muy importante en la definición de las
cualificaciones requeridas por los empleadores. No son las mismas cualificaciones
las que se requieren por parte de las empresas que crean y desarrollan
tecnología que las que son buscadas por aquellas empresas que utilizan
las tecnologías pero que no necesariamente las crean.
Se sostiene aquí que las cualificaciones en algunos casos
son tan altas y tan precisas, que los empleadores no tienen la posibilidad
de crear o construir esas cualificaciones, sino que tienen que salir
a comprarlas en el mercado - esto es contratar a aquellos que ya las
poseen. Siguiendo el razonamiento expuesto en la ponencia, se arriba
a la conclusión que en un contexto donde los empleadores buscan trabajadores
experientes, y simultáneamente desean tener la certeza de haber contratado
alguien con las capacidades requeridas, la normalización y certificación
de cualificaciones puede constituirse en una credencial que genere confianza
en los empleadores.
En último término se afirma que el principal desafío para
los sistemas de formación, coincidentemente con lo expuesto en la anterior
ponencia, es la de juntar competencias técnicas con competencias más
genéricas, de modo de permitir a los trabajadores transitar de un empleo
a otro. Con relación al pasaje de un tipo de trabajo a otro, inclusive
entre áreas temáticas distintas, se subraya el hecho de que existe,
al menos en los Estados Unidos, un contingente importante de personas
con niveles educativos altos (incluso título universitario de diversas
profesiones) que poseen las aptitudes y las actitudes necesarias como
para poder ingresar al mercado laboral de las tecnologías de la información
con apenas una pequeña cantidad de formación complementaria, y que constituye
un desafío para los sistemas de cualificación el poder detectar cuáles
son las diferencias entre las competencias requeridas y las que están
presentes en este público para poder llenar de forma rápida y eficiente
ese "gap" y dejar a la persona en condiciones de ingresar
al campo laboral en cuestión.
La ponencia de Marc Tucker, del National Center for Education
and the Economy, estuvo centrada en la descripción y análisis de lo
que constituye un incipiente sistema nacional de normalización y certificación
de cualificaciones en los Estados Unidos.
Constando que este país ha tenido un desarrollo económico
sin igual durante la década de los noventa, agrega que los frutos de
ese desarrollo no han sido parejamente distribuidos, sino que solamente
una minoría de la población se ha visto beneficiada por el mismo. Destaca
que más que nunca, la inequidad en los ingresos está relacionada con
la inequidad en las cualificaciones y los conocimientos.
Pero los trabajadores con bajas calificaciones no solo
deben soportar bajos salarios, sino que progresivamente sufren mayores
posibilidades de quedar excluidos del mercado de trabajo al estar desapareciendo
(al menos en los Estados Unidos) muchos puestos de trabajo que requieren
bajas o nulas calificaciones.
Es en este contexto que Tucker resalta el papel de la
educación y la formación como medio para que los trabajadores aumenten
sus posibilidades de permanecer en el mercado laboral y/o progresar
dentro del mismo. Fue también con este espíritu que la Comisión creada
por la NSSB recomendó que Estados Unidos debía crear:
- Un sistema nacional de cualificaciones donde se transmitieran las
cualificaciones básicas y generales para todas las ocupaciones así
como aquellas específicas a un conjunto de ocupaciones definidas y
prioritarias.
- Un sistema que permitiera la transición de los jóvenes del sistema
educativo y/o de formación profesional a los trabajos remunerados.
- Espacios formativos alternativos para jóvenes desertores del sistema
educativo que los ayuden a alcanzar las cualificaciones requeridas
en el mundo laboral.
- Un mercado laboral que brinde oportunidades para todos los trabajadores
que componen la fuerza laboral del país, dentro del cual sea posible
incrementar las cualificaciones que se poseen y donde la información
relevante para el desempeño dentro del mismo sea transparente y de
acceso igualitario.
- Políticas y programas que promuevan las nuevas formas de organización
del trabajo que puedan resultar en incrementos en la productividad
de las empresas.
El resto de la intervención del ponente estuvo centrada en las características
que debe tener un sistema nacional de normalización, evaluación y certificación
de cualificaciones para los Estados Unidos para que cumpla eficaz y
eficientemente con sus objetivos, y en establecer cual son los criterios
que deben guiar la normalización de las cualificaciones.
La última de las ponencias de la sesión inaugural de la Conferencia
estuvo a cargo de Ute Laur-Ernest, del Instituto Federal de Formación
Profesional de Alemania, quien comenzó por señalar cuáles eran a su
entender, las razones por las cuales el sistema de formación dual alemán
había sido muy positivamente evaluado en el pasado, entre las cuales
se destacan: la asociación público-privado y la participación de los
interlocutores sociales (organizaciones sindicales y de empleadores);
la combinación del aprendizaje teórico con la práctica laboral; un nivel
de desempleo juvenil bajo y; la existencia de una fuerza laboral con
altos niveles de cualificaciones.
La imagen positiva que existía sobre el sistema de formación dual alemán
comenzó a cambiar a partir de la última década, cuando comenzaron a
aparecer críticas que apuntaban fundamentalmente a aspectos tales como:
- Que el sistema estaba sobrerregulado y que no afrontaba adecuadamente
los desafíos impuestos por la sociedad del conocimiento y las nuevas
tecnologías de la información.
- La normalización a escala nacional a través de regulaciones obsoletas
resultan en una falta de flexibilidad y de capacidad de respuesta
a las necesidades regionales o locales.
Se intenta mostrar aquí, a través de la presentación de evolución de
la cantidad de perfiles ocupacionales creados o modificados durante
los últimos años, como la normalización no es contradictoria, por naturaleza,
con la flexibilización y la innovación, sino que se sostiene que el
impacto (positivo o negativo) de la normalización depende de la calidad
de las normas, los criterios según los cuales se formulan y la estrategia
de participación de los actores que es adoptada al momento de diseñar
las normas.
Luego de la presentación de las ponencias de la sesión inaugural, que
como se dijera constituyeron el marco dentro del cual se situó la discusión
en los talleres, se presentan algunos de los trabajos desarrollados
en éstos, así como las conclusiones a las cuales se pudo arribar en
torno a la normalización y certificación de cualificaciones para estos
nuevos sectores de actividad.