Conferencia Internacional del
Trabajo, 88, Ginebra, 2000.
La formación para el empleo: la inserción social, la productividad y
el empleo de los jóvenes. Ginebra : OIT, 2000. 74 p. (Informe V) (Publicado
en español, inglés y francés)
El desarrollo de los recursos humanos y la formación para el empleo
son una ayuda importante para los hombres y mujeres concretos, que pueden
mantener así su empleabilidad y adaptabilidad en un mercado de trabajo
en continua evolución por influencia de la mundialización, del cambio
tecnológico y de los nuevos modos de organizar el trabajo. La educación
y formación iniciales ponen el fundamento de su empleabilidad personal,
al tiempo que la formación continua y la enseñanza permanente les dan
los medios para mantenerla a lo largo de su vida laboral. El desarrollo
de los recursos humanos y la formación para el empleo mejoran sus posibilidades
de encontrar y mantener un empleo; mejoran su productividad en el trabajo
y su capacidad de obtener ingresos, elevan su nivel de vida y amplían
sus posibilidades y oportunidades de carrera. Desarrollando la capacidad
de los trabajadores para la prosecución de sus intereses colectivos
e individuales, la educación y la formación fomentan un entorno favorable
a la democracia económica y política. Constituyen además un instrumento
adecuado para el desarrollo de las nuevas capacitaciones, competencias
y actitudes sociales, así como de la tolerancia y de la solidaridad
que tan necesarias son para la participación económica, social y política
en un mundo cada vez más integrado y sometido a continua evolución.
Estas capacitaciones comprenden un buen conocimiento de las lenguas
extranjeras, así como la capacidad de entenderse y de comunicar con
gentes de diversas culturas y credos. Por último, la educación y la
formación son indispensables a las personas que han de vivir en una
sociedad que se basa en el conocimiento, las comunicaciones y la tecnología.
Las empresas pueden también obtener beneficios de la educación y de
la formación, porque mejoran la productividad y aumentan los ingresos
de los trabajadores. Para que las empresas puedan acrecentar la calidad
de sus productos y servicios tienen que disponer de unos trabajadores
dotados de una base educativa y formativa sólida: sólo así conseguirán
ser competitivas en los mercados mundiales.
Como las personas individuales y las empresas, la economía y la sociedad
en general se benefician también del desarrollo de los recursos humanos
y de la formación. Utilizando mejor el potencial humano, la economía
se hace más productiva, innovadora y competitiva. La formación puede
contribuir a eliminar desajustes de las capacitaciones por sectores,
regiones y ocupaciones. En los países industriales o en rápido proceso
de industrialización, las inversiones masivas en educación y formación
han generado importantes aumentos de productividad, un rápido crecimiento
económico y toda una serie de progresos sociales.
La promoción de la justicia social y de la igualdad de trato en el
empleo constituye otro objetivo importante del desarrollo de los recursos
humanos y de la formación. La educación y la formación tienen un importante
cometido que desempeñar para el fomento de la integración del mercado
de trabajo y la inserción de los grupos de población susceptibles de
discriminación: por ejemplo, las mujeres, los jóvenes, los trabajadores
mayores y los grupos desfavorecidos (como las personas con discapacidad,
las minorías étnicas y los migrantes).
Así pues, el desarrollo de los recursos humanos y la formación pueden
contribuir mucho a promover los intereses de los individuos, de las
empresas y de la economía y la sociedad. Pero, la educación y la formación
no pueden por sí mismas solucionar los problemas del desempleo y del
subempleo, como tampoco los derivados de la pobreza y de la exclusión
social. Para ser eficaces, han de ser parte integrante de las políticas
económicas y sociales, comprendidas las políticas macroeconómicas que
fomentan el crecimiento económico equitativo y con alto coeficiente
de empleos, y el progreso social.
El documento destaca que la educación y formación profesional suele
dirigirse a los jóvenes entre los 16 y los 24 años, y tiene que hacer
frente a los complejos problemas de la formación de los jóvenes. La
formación profesional patrocinada por las instituciones públicas de
muchos países de América Latina ofrece ejemplos de educación y formación
profesional para los jóvenes. Chile ha sido uno de los pioneros de la
reciente tendencia a la privatización y descentralización de los programas
oficiales de formación. El estancamiento del empleo del sector formal
ha conducido a un apoyo generalizado (tanto por parte de los gobiernos
como de las organizaciones no gubernamentales) a los programas que promueven
el empleo por cuenta propia en el sector informal, y que se sirven no
sólo de la educación formal sino también de la formación del mercado
de trabajo. El Programa Chile Joven ofrece formación patrocinada por
los empleadores y de corta duración a los jóvenes desfavorecidos y desempleados,
y ha sido copiada por otros países como Argentina (Proyecto Joven).
Estos programas se dirigen a los jóvenes de hogares con pocos ingresos
y escasa base educativa. La evaluación formal de Chile Joven apunta
a que este programa aumentó en cerca de un 10 por ciento los ingresos
inmediatos provenientes del trabajo de los que participaron en él.
Unos pocos países han integrado formalmente la educación y la formación
iniciales en el empleo, sobre la base de las necesidades del mercado
de trabajo. El resultado ha sido mantener bajas las tasas de desempleo
juvenil y garantizar una transición relativamente suave de los jóvenes
desde la escuela al trabajo.
El documento ofrece informaciones sobre otras experiencias llevadas
a cabo en Dinamarca, Japón, Alemania, India, Africa; para resumir, los
problemas de empleo juvenil siguen siendo causa de honda preocupación
en casi todo el mundo. En ciertos aspectos, son ahora peores que hace
20 años. Muchos gobiernos se han centrado en mejorar la empleabilidad,
suponiendo que si los jóvenes están más equipados para el trabajo en
materia de capacitaciones y aptitudes, también podrán competir mejor
en el mercado de trabajo y contribuir así a generar más empleos. El
aumento de los logros de la educación general, de la educación profesional
y del aprendizaje en el trabajo así como el énfasis que ponen los programas
del mercado de trabajo en la formación en el trabajo, todo ello refleja
la búsqueda de una mayor empleabilidad juvenil.
Este informe fue presentado en la última Conferencia Internacional
del Trabajo en su 88ª Reunión (2000) en la Comisión de Desarrollo de
Recursos Humanos, y de su discusión general se presentan las conclusiones
adoptadas.
ÍNDICE
Introducción: Los objetivos del desarrollo de los recursos humanos
y la formación para el empleo
Discusión general
Capítulo I: Mundialización, cambio tecnológico y nueva organización:
el desarrollo de nuevas capacitaciones y competencias
Introducción
Evolución gradual hacia una sociedad fundada en las capacitaciones
El cambio tecnológico
La nueva organización del trabajo y la gestión de los recursos humanos
Consecuencias del mercado de trabajo: empleo, capacitaciones y competencias
Disminución del empleo permanente, aumento de la inestabilidad en el
empleo y sensación de inseguridad
Formas de trabajo atípicas o fuera de normas
Dependencia del mercado de trabajo exterior
Un sector informal en pleno crecimiento
Los efectos del mercado de trabajo: salarios e ingresos
Capítulo II: Formación para mejorar la competitividad y la empleabilidad
y para propiciar una prosperidad compartida
Introducción
El desfase de las capacitaciones: principales carencias en el desarrollo
de los recursos humanos y en la formación de capacitaciones
Promover la empleabilidad, la productividad y la inserción social
Formación y empleabilidad
Educación general
Educación profesional y formación inicial
Educación y formación continuas
Educación y formación continuas: una demanda creciente y diversificada
Demanda empresarial de educación y formación continuas
Políticas activas del mercado de trabajo y educación y formación continuas
Capítulo III: El empleo y la formación de los jóvenes
Introducción
Los problemas del empleo juvenil: algunos datos
Políticas y programas
Educación y formación profesionales
La función de la información del mercado de trabajo y la orientación
profesional
Capítulo IV: Políticas de formación y evolución del sistema: gobernabilidad,
diálogo y nuevas asociaciones
Introducción
Fuentes y tendencias de las reformas de las políticas y sistemas de
formación
Ante el problema del desempleo
Mejorar la calidad y la eficiencia de la formación
Aumentar la inversión en formación y compartir los costos
El buen gobierno y los asociados a la formación: hacia nuevas funciones
y responsabilidades
Hacia un nuevo reparto de funciones entre el Estado y el sector privado
La elaboración de un marco institucional y la capacidad de diálogo y
asociación de los actores sociales
La formación para grupos y sectores con necesidades especiales: la función
de los asociados
La información sobre el mercado de trabajo y la orientación profesional
El mercado de trabajo y la orientación sobre la formación
La nueva función de la orientación, asesoramiento y reconocimiento de
las capacitaciones y competencias
Conclusiones
Puntos para la discusión