Informe sobre la situación social en el
mundo 2005: el dilema de la desigualdad. Naciones Unidas
El Informe llega a la conclusión de que gran parte del mundo
está atrapado en el "marasmo de la desigualdad".
El mundo es más desigual que hace 10 años.
(25 de agosto de 2005) Pese a que en algunas partes del mundo se ha
experimentado un crecimiento sin precedentes y una mejora en los niveles
de vida en los últimos años, la pobreza sigue arraigada
y gran parte del mundo está atrapado en el marasmo de la desigualdad.
El Informe sobre la situación social en el mundo 2005: el dilema
de la desigualdad, publicado por las Naciones Unidas, alerta sobre la
persistente y cada vez más profunda desigualdad en todo el mundo.
En el Informe se insiste en el abismo existente entre las economías
estructuradas y las no estructuradas, la distancia cada vez mayor que
existe entre los trabajadores calificados y no calificados, la creciente
disparidad en la salud, la educación y las oportunidades de participación
social, económica y política.
"Al exponer en detalle algunos de los problemas más acuciantes
que afectan al desarrollo social hoy día, el Informe puede ayudar
a orientar medidas decisivas para construir un mundo más seguro
y próspero, en el que las personas están en mejores condiciones
de disfrutar de sus derechos humanos y libertades fundamentales. Un
elemento esencial en esta búsqueda es salir del marasmo de la
desigualdad", dijo el Secretario General de las Naciones Unidas,
Kofi Annan.
Apartándose de los criterios que destacaban el crecimiento económico
como la panacea de los problemas de desarrollo, en el Informe se señala
que hacer hincapié en el crecimiento y la generación de
ingresos no capta ni aborda suficientemente el traspaso de la pobreza
de una generación a otra; más bien puede llevar a la acumulación
de riqueza por unos pocos y a sumir en una mayor pobreza a la mayoría.
A decir verdad, pese al considerable crecimiento económico de
muchas regiones, el mundo es más desigual que hace 10 años.
"No estaremos en condiciones de impulsar el programa de desarrollo
si no se resuelven los problemas de la desigualdad en los países
y entre éstos", dijo José Antonio Ocampo, Secretario
General Adjunto de Asuntos Económicos y Sociales. Ocampo señaló
también que "la publicación del Informe no pudo ser
más oportuna. Dado que 2015 es el plazo fijado para la consecución
de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, es el momento justo para
incorporar el objetivo de reducir la desigualdad en nuestras estrategias
para promover el desarrollo, la seguridad y los derechos humanos para
todos".
Según el Informe sobre la situación social en el mundo:
- Las desigualdades entre y en los países han ido de la mano
de la globalización. Estas desigualdades han tenido consecuencias
negativas en muchos aspectos, entre ellos el empleo, la seguridad
en el empleo y los salarios. No obstante, se sigue debatiendo en torno
al papel concreto de las políticas de liberalización
y desregulación en estas tendencias.
- El desempleo sigue siendo elevado en muchos contextos y las tasas
de desempleo de los jóvenes son especialmente elevadas. Los
jóvenes tienes dos o tres veces más probabilidades que
los adultos de estar desempleados y actualmente constituyen hasta
un 47% del total del 186 millones de personas sin empleo en todo el
mundo. La mayoría de los mercados de trabajo no puede absorber
a todos los jóvenes que buscan trabajo. La incapacidad de los
países para integrar a los jóvenes que ingresan en el
mercado de trabajo en la economía estructurada tiene un profundo
impacto cuyos efectos van del rápido crecimiento de la economía
no estructurada hasta el aumento de la inestabilidad nacional.
- Millones de personas trabajan, pero siguen siendo pobres; prácticamente
la cuarta parte de los trabajadores del mundo no gana lo suficiente
para sacar a sus familias y a sí mismos más allá
de un umbral de pobreza de un dólar diario. Una gran mayoría
de los pobres que trabajan son trabajadores no agrícolas del
sector no estructurado. La transformación de los mercados de
trabajo y el aumento de la competencia mundial han instigado una explosión
de la economía no estructurada y el deterioro de los salarios,
los beneficios y las condiciones de trabajo, en particular en los
países en desarrollo
Informe sobre la situación social en el mundo 2005: el dilema
de la desigualdad
- En muchos países, la desigualdad entre los salarios que devengan
los trabajadores calificados y los no calificados se ha acentuado
desde mediados del decenio de 1980, ya que los salarios mínimos
reales han disminuido al tiempo que se produce un brusco aumento de
los ingresos más altos. China y la India han experimentado
un considerable crecimiento de los ingresos, pero sigue habiendo enormes
diferencias. En los países desarrollados, la diferencia de
ingresos se ha acentuado especialmente en el Canadá, el Reino
Unido y los Estados Unidos.
- Pese a los progresos logrados en algunos contextos, la desigualdad
en materia de salud y educación se ha ampliado, sobre todo
dentro de los países. El Africa al sur del Sahara y partes
de Asia se encuentran en la peor de las situaciones. Las desigualdades
en la esperanza de vida se han ampliado extraordinariamente. El VIH/DSIDA
ha agravado esas diferencias, sobre todo entre el Africa y el resto
del mundo. También hay grandes diferencias en el acceso a la
inmunización la atención materno-infantil, la nutrición
y la educación. La desigualdad entre los sexos en el acceso
a la educación se ha reducido en cierta medida, pero se mantiene.
Esta situación contribuye a una crisis de capital humano que
amenaza la sostenibilidad de la lucha contra la pobreza.
- La violencia suele tener sus raíces en la desigualdad. Es
peligroso para la paz y la seguridad tanto a nivel nacional como internacional
dejar que se profundice la desigualdad económica y política.
Esas desigualdades, sobre todo las luchas por el poder político,
la tierra y demás bienes pueden crear la desintegración
social y la exclusión y dan lugar a conflictos y a la violencia.
Entre las manifestaciones de esa violencia, analizadas en el Informe,
figuran la guerra, el uso de niños soldados y la violencia
doméstica y por razón de sexo.
- Es característico que se excluya a los pueblos indígenas,
las personas con discapacidad, los ancianos y los jóvenes de
los procesos de adopción de decisiones que afectan a su bienestar.
A estos grupos, que a lo largo de la historia han sido objeto de discriminación,
todavía se les suele denegar sus derechos humanos básicos.
También se les suele excluir del proceso político.
Sobre la base de estas conclusiones, en el Informe se recomienda
que:
- Hay que poner remedio a las asimetrías mundiales derivadas
de la globalización y hacer hincapié en una distribución
más equitativa de los beneficios de una economía mundial
cada vez más abierta. La promoción de la participación
democrática de todos los países y pueblos en los procesos
que determinan el programa internacional para el desarrollo deberá
facilitar este propósito.
- Se debe promover la democracia y el estado de derecho y se deben
hacer esfuerzos especiales para integrar a los grupos marginados en
la sociedad. La voluntad política debe dar un espaldarazo a
estos esfuerzos.
- Para prevenir un conflicto mundial y la violencia, se debe prestar
atención a la reducción de las desigualdades en el acceso
a los recursos y las oportunidades.
- Las condiciones de la economía no estructurada deben mejorar
estableciendo programas de protección social y mejores vínculos
entre las economías estructurada y no estructurada.
- Se deben ampliar las oportunidades de empleo productivo y decoroso,
los jóvenes deben ser el centro de las políticas y programas
de empleo. Con un empleo decoroso, los que estén en condiciones
de asegurarse un empleo y recibir una remuneración suficiente,
prestaciones y protección de la ley también estarán
para expresar sus inquietudes y participar más activamente
en la sociedad.
El Informe lanza un alerta en el sentido de que, si no se procura rectificar
la desigualdad imperante en el mundo y reivindicar la visión
amplia del desarrollo social que fue el acuerdo de la Cumbre Mundial
sobre el Desarrollo Social, celebrada en Copenhague en 1995, el marasmo
de la desigualdad se perpetuará y se verán frustrados
los esfuerzos para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
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Mayor información:
Roberto Guimaraes
Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones
Unidas.
Tel. 917-367-2190
correo electrónico: guimaraesr@un.org
Fuente: http://www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/prensa/noticias/comunicados/5/22385/P22385.xml&xsl=/prensa/tpl/p6f.xsl&base=/prensa/tpl/top-bottom.xsl