Nuevo informe de la OIT: El desempleo juvenil
aumenta en todo el mundo Millones de jóvenes tienen trabajo pero viven en la pobreza
Viernes 27 de octubre de 2006 (OIT/06/48)
GINEBRA (Noticias de la OIT) - El número de jóvenes entre
15 y 24 años que están desempleados aumentó durante
la última década, mientras que otros cientos de millones
tienen trabajo pero aún así viven en condiciones de pobreza,
dice un nuevo informe de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT)
(Nota 1).
Entre 1995 y 2005 el número de jóvenes desempleados aumentó
de 74 a 85 millones, un incremento de 14,8 por ciento. El informe agrega
que alrededor de 25 por ciento de la población juvenil, es decir
unas 300 millones de personas, viven por debajo de la línea de
pobreza de 2 dólares diarios.
La OIT estima que serán necesarios 400 millones de empleos decentes
y productivos, es decir más y mejores trabajos, para aprovechar
al máximo el potencial de la juventud actual (Nota
2). Según el informe, la posibilidad de que un joven esté
desempleado triplica a la de un adulto, y destaca que las desventajas
relativas a las cuales se ven enfrentadas son mayores en el mundo en
desarrollo donde representan una porción más grande de
la fuerza laboral que en los países industrializados.
"La incapacidad de las economías para crear empleos decentes
y productivos a pesar del incremento en el crecimiento económico
está golpeando con fuerza a los jóvenes del mundo",
dijo el Director General de la OIT, Juan Somavia. "Además
de generar un déficit de oportunidades de trabajo decente y altos
niveles de incertidumbre económica, esta preocupante tendencia
amenaza con dañar las perspectivas económicas de uno de
nuestros principales recursos, nuestras mujeres y hombres jóvenes".
El informe destaca que en el mundo del trabajo actual la juventud enfrenta
importantes vulnerabilidades y alerta que la falta de trabajo decente,
cuando ocurre a una edad temprana, puede comprometer en forma permanente
las posibilidades de empleo futuras. Destaca que es urgente responder
al llamado de la ONU para desarrollar estrategias que les den a los
jóvenes la oportunidad de maximizar su potencial productivo a
través de empleos dignos.
El informe también dice que:
Uno de cada tres integrantes de la población juvenil mundial
de 1,1 mil millones de personas entre 15 y 24 años está
buscando trabajo sin éxito, ha abandonado esa búsqueda
por completo o está empleado pero vive con menos de 2 dólares
diarios.
La población juvenil creció 13,2 por ciento entre 1995
y 2005. En cambio, la disponibilidad de empleos para este segmento de
población aumentó sólo 3,8 por ciento hasta alcanzar
los 548 millones.
Los jóvenes desempleados representan 44 por ciento del total
de desempleados en el mundo, a pesar que su participación en
la población en edad de trabajar es de sólo 25 por ciento.
La tasa de desempleo juvenil fue mucho más alta que la del
desempleo adulto de 4,6 por ciento en 2005, tras experimentar un aumento
de 12,5 por ciento en 1995 (Nota 3) a 13,5 por
ciento el año pasado.
"La juventud ociosa es costosa", dice el informe, y hace
notar que la imposibilidad de encontrar un empleo genera una sensación
de vulnerabilidad, inutilidad y de estar de más. Hay costos
para la juventud, pero también para las economías y
las sociedades, en términos de disminución de ahorros,
pérdida de demanda agregada, disminución de inversiones,
y costos sociales como los que se requieren para servicios de prevención
del crimen o del uso de drogas.
"Todo esto afecta la capacidad de desarrollo de las economías",
dijo Somavia. "En este momento estamos desperdiciando en potencial
económico de una gran parte de la población, en especial
en países en desarrollo que son los que menos se lo pueden permitir.
Por eso los países deben concentrarse en los jóvenes".
La crisis del empleo golpea a los jóvenes en todo el mundo
La tasa de desempleo juvenil más elevada fue registrada en la
región de Medio Oriente y África del norte, con 25,7 por
ciento. Europa central y del este (no UE) y la CEI tienen la segunda
más alta con 19,9 por ciento. La tasa de África al sur
del Sahara fue de 18,1 por ciento, seguida de América Latina
y el Caribe con 16,6 por ciento, Asia sudoriental y el Pacífico
con 15,8 por ciento, las economías industrializadas y la Unión
Europea con 13,1 por ciento, Asia meridional con 10 por ciento y Asia
oriental con 7,8 por ciento.
La región de las economías industrializadas y la UE fue
la única que experimento un descenso considerable del desempleo
juvenil en los últimos 10 años. Este cambio fue atribuido
a la menor participación de los jóvenes en la fuerza de
trabajo, más que a estrategias de empleo exitosas.
Los desafíos son aún mayores en el caso de las mujeres
jóvenes, ya que es mucho menos frecuente que estén trabajando
o buscando empleo. La brecha de participación en la fuerza de
trabajo que existe entre hombres y mujeres jóvenes es mayor en
el mundo en desarrollo. Por ejemplo, hay 35 puntos porcentuales de diferencia
en Asia meridional, 29 en Medio Oriente y África del norte, 19
en América Latina y 16 tanto en Asia sudoriental y el Pacífico
como en África al sur del Sahara. Esta brecha es producida por
tradiciones culturales, falta de oportunidades para que mujeres jóvenes
puedan combinar el trabajo con las tareas de hogar, y la tendencia de
los mercados laborales a deshacerse de las mujeres más rápido
que de los hombres cuando disminuyen los puestos de trabajo.
Al mismo tiempo, la disponibilidad de un empleo ya no representa una
garantía de sustentabilidad económica para los jóvenes.
La pobreza es persistente entre alrededor de 56 por ciento de los jóvenes
trabajadores, quienes además se ven enfrentados a la posibilidad
de tener largas jornadas, contratos temporales o informales, salarios
bajos, protección social escasa o inexistente, mínima
capacitación, y de no tener voz en el trabajo. Está claro
que hay una diferencia entre tener un trabajo y tener un trabajo decente.
El informe también registra un "preocupante" aumento
en el número de jóvenes que ni trabajan ni estudian. Usando
la limitada información que existe sobre este tema en los países,
estima que 34 por ciento de los jóvenes en Europa central y del
este ni trabajan ni estudian. La tasa detectada fue de 27 por ciento
para África al sur del Sahara, 21 por ciento en América
central y del sur, y 13 por ciento en las economías industrializadas
y la Unión Europea.
Además de identificar los principales retos relacionados con
el empleo de los jóvenes, el informe intenta aclarar algunos
malentendidos frecuentes relacionados con este tema, y hace notar que:
El acceso a la educación continúa siendo un problema para
muchos jóvenes y el analfabetismo aún es un desafío
importante en muchos países en desarrollo.
El haber alcanzado mayor grado educacional no garantiza el camino
hacia el trabajo para los jóvenes, en especial cuando se habla
de trabajo decente.
Cuando el crecimiento económico es escaso o cuando no repercute
en la creación de empleo, la seguridad laboral suele ser más
importante para los jóvenes que la satisfacción laboral.
Las tasas de desempleo juvenil sólo dejan expuesta la punta
del iceberg de los problemas que los jóvenes enfrentan en el
mercado laboral y no ofrecen una imagen completa de los desafíos
pendientes. Hay dos grupos que son más grandes que los desempleados:
los jóvenes desalentados y los jóvenes que trabajan pero
son pobres.
Los jóvenes no forman un grupo homogéneo. Por lo tanto
se justifican las intervenciones que apuntan a superar las desventajas
que experimentan grupos específicos en su entrada y permanencia
en el mercado laboral.
El sector agrícola y las áreas rurales aún generan
más de 40 por ciento del empleo en el mundo y son la principal
fuente de trabajo en diversas regiones. A pesar de la creciente migración
hacia las ciudades, la generación de empleos en las áreas
rurales continúa siendo relevante para las estrategias de empleo
juvenil y para las de reducción de la pobreza. De hecho, la mejora
de los salarios y la reducción de la pobreza en sectores rurales
contribuirá a contener la marea migratoria de jóvenes
hacia grandes ciudades que ya están congestionadas.
El informe destaca que cuando la primera experiencia de una persona
joven en el mercado laboral es un largo desempleo lo más probable
es que continúe afectado por rachas de falta de trabajo alternadas
con empleos mal pagados. Se plantea la necesidad de desarrollar políticas
y programas nacionales integrales, respaldadas por la ayuda internacional,
que apunten en forma directa a ayudar a los jóvenes más
vulnerables y a reincorporarlos a una sociedad civil que puede beneficiarse
de su participación.
"Es un principio innegable, y uno que está reconocido
por la ONU y otras organizaciones internacionales y gobiernos, el
hecho que solamente a través de las oportunidades de trabajo
decente los jóvenes podrán salir por si mismos de la
pobreza", dijo Somavia. "Las estrategias de empleo juvenil
son una contribución clave para alcanzar los
Objetivos de Desarrollo del Milenio".
Nota 1 - Tendencias mundiales
del empleo juvenil, Ginebra, 2006. ISBN 92-2-118627-X y 978-92-2-118627-4
(impreso), ISBN 92-2-118628-8 y 978-92-2-118628-1 (pdf web).
Nota 2 - Esta cifra es resultado de la suma de
85 millones de jóvenes desempleados más 309 millones de
trabajadores pobres por debajo de la línea de 2 dólares
diarios, más 20 millones de jóvenes desalentados (4 por
ciento de los 525 millones que están inactivos).
Nota 3 - Esta es una medición del porcentaje
de personas jóvenes que están sin trabajo y que lo están
buscando sin éxito como parte de la fuerza de trabajo. Las diferencias
con otras estimaciones anteriores (Tendencias del empleo juvenil 2004)
se deben al hecho que en esta oportunidad hubo más datos al nivel
de países para alimentar el modelo que permite generar información
del mundo y de las regiones. El modo de cálculo de otros datos
como las estimaciones del FMI sobre el crecimiento del PIB, también
han experimentado cambios.
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