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I Seminario Internacional Observatorios del
Trabajo:
ANDALUCÍA ANTE LOS RETOS DEL EMPLEO Y EL MUNDO DEL TRABAJO EN EL SIGLO XXI
Buenas tardes, Secretarios de Trabajo y Asistencia Social de lo Estados de Río Grande del Sur y Sao Paulo, autoridades, compañeros, amigos, señoras y señores. En primer lugar unas palabras de agradecimiento a los Secretarios de Trabajo y Asistencia Social de Sao Paulo y Río Grande por la amable invitación a participar en este importante foro de dialogo y debate. Me complace que los organizadores decidieran contar con la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico de la Junta de Andalucía en este interesante seminario, del que estoy convencido que servirá para aportar a la sociedad un magnifico bagaje de ideas para enfrentarse a ese autentico reto de construir la sociedad del futuro. El empleo no solo es la forma en las que las personas consiguen satisfacer sus necesidades económicas; es también una de las formas más habituales de socializar a los individuos, de insertarlos en los objetivos generales de la sociedad y hacerles participes de su proceso de mejora. Desde esta perspectiva, el empleo no solo es un tema particular de cada individuo sino un problema colectivo, una necesidad social para reafirmar el objetivo de crear una sociedad mejor, independientemente de que, en algunos casos, sea una necesidad insatisfecha para algún o algunas personas. No en vano en la sociedad actual trabajamos en función de nuestra manera o modo de producir y vivimos en función de nuestro modo de trabajar, de ahí que el empleo sea el determinante social por excelencia, nuestra manera de trabajar determina nuestra forma de vivir. Y lo cierto es que nuestro modelo de producción casi sin darnos cuenta, se ha transformado poderosamente. De la producción en masa o de alto volumen que nos acompañó durante más de 100 años, hemos pasado casi abruptamente a la producción de alto valor. Una transformación revolucionaria con efectos devastadores en la forma de entender social e individualmente el trabajo. Podríamos decir que más que ante una crisis nos encontramos ante una revolución del empleo. Y esta revolución del empleo es la que debemos ser capaces de gestionar. A nadie se le oculta que para que se produzca una mejora en la creación de empleo debe producirse una mejora en el desarrollo económico, hay quienes llaman desarrollo económico al incremento de la producción, a la mejora de la productividad de las empresas, aun mayor nivel de consumo de los ciudadanos, a la mayor disponibilidad de recursos o de productos, al nivel tecnológico de las empresas, etc. Tales definiciones me parecen cuanto menos, incompletas y revelan, en mi opinión una concepción social pobre. Una sociedad, un país, un espacio geográfico o político de convivencia democrática es algo mucho más rico en complejidad que lo revelado por esas cuestiones, que no son sino elementos más o menos parciales para reflejar la realidad completa. Lo que sea ese algo más rico incluye, por lo menos un objetivo a alcanzar por la comunidad territorial, un conjunto de relaciones y vínculos sociales, culturales o de otro tipo cuyo funcionamiento armónico se caracteriza, no porque no existan diferencias entre los ciudadanos, sino porque haya un marco claro para resolver esas diferencias y por un procedimiento y una legalidad que trata a todos por igual, enmarcado en lo que hemos denominado Estado del Bienestar. En este sentido, el desarrollo tiene que medirse también con otros elementos, tales como la capacidad para la colaboración entre los diferentes segmentos de la sociedad, la participación de todos en los beneficios generados por la actividad económica, el mayor o menor grado de enfrentamiento social, la actitud de los sectores sociales dirigentes en la resolución de los problemas de los sectores menos beneficiados, etc. Para Andalucía, el desarrollo económico debe llevar a mejorar la capacidad de nuestra sociedad para generar riqueza y crear proyectos empresariales de futuro, que sean capaces de crear los puestos de trabajo que precisamos para una población que sigue creciendo, más que la media española. En Andalucía hemos apostado claramente por el crecimiento económico y por las preocupaciones sociales, la política desplegada desde el Gobierno Autónomo, alrededor de los pactos sociales, esta posibilitando un clima de relaciones sociales abierto, cooperador y participativo entre las organizaciones empresariales y las empresas por un lado y los sindicatos y trabajadores por otro. De esa manera, en los tres últimos años, junto a un crecimiento económico algo superior al 4% anual, hemos conseguido incrementos del empleo del 3´2%, 4´3% y 5´6%, lo que demuestra que ha habido correlación entre el crecimiento económico y el del empleo. Ya sé que el ideal no puede ser hacer coincidir ambos porcentajes porque hay que ganar en productividad y en competitividad, pero debe ser objetivo muy prioritario de los que tenemos una clara preocupación por que el conjunto de los ciudadanos se beneficien de la mayor actividad económica, y que la diferencia sea lo menor posible.
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