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Fecha de actualización:
15/10/2008

 

Seminario Interamericano Tripartito sobre Formación Profesional,
Productividad y Trabajo Decente
Rio de Janeiro, Brasil, 15 – 17 Mayo, 2002

 

Tercera afirmación: En un sistema de certificación se deben separar las instituciones que forman, las que evalúan y las que certifican.

La aplicación de la máxima jurídica "no se puede ser juez y parte", repetida mecánicamente, aporta poco en relación con la validez de la certificación y dista mucho de ser universalmente cierta.

Los modelos de certificación han seguido la evolución de las prácticas educativas, a su vez surgidas de valores y herencias culturales históricamente acumuladas. Cada sistema expresa las creencias sobre lo que un modelo de formación debe lograr. Trasponer esa expresión de un país a otro, sin una adecuada revisión, puede ser poco exitoso.

De hecho no existe una única y mejor fórmula para la organización de un modelo institucional de formación. Lo común a todos ellos suele ser la búsqueda de una mejor calidad, cobertura y pertinencia; obviamente existen diversas modalidades para alcanzar tales ideales. Al observar la institucionalización que realizan los distintos países, muchas veces tomados como modelos inspiradores, se debe tener presente que esta es resultado de sus prácticas culturalmente asimiladas en el ámbito educativo y formativo.

También es importante no perder de vista que las recientes reorganizaciones y preocupaciones por los sistemas de formación se derivan de diagnósticos nacionales que han revelado, usualmente, algunos de los siguientes aspectos:

  • proliferación de ofertas formativas de diferente calidad y poca coordinación entre si mismas y con los objetivos nacionales;
  • inadecuada relación entre oferta formativa y necesidades de la economía expresadas en la demanda por trabajadores capacitados;
  • pérdida o bajo nivel de competitividad de la economía a menudo expresada en bajos niveles de capacitación y pobre desempeño de la productividad;
  • señales de agotamiento en los actuales sistemas formativos en uso.

Acudiendo a una rápida revisión histórica, se encuentra que las primeras referencias a sistemas de formación y certificación centrados en las capacidades laborales aparecen en diferentes momentos en Europa. Por ejemplo en Alemania los estándares de formación, en el marco de la modalidad dual, se fijaron hacia 1937; en Francia los referenciales para la formación se establecieron hacia 1950; más tardíamente en España se promulgan leyes estableciendo referentes basados en capacidades laborales hacia los 70 y finalmente, en Inglaterra estándares nacionales vocacionales, en los años 80.

La introducción de referentes laborales en los programas de formación, desplazó el énfasis en los contenidos académicos hacia el desempeño laboral. Mientras los programas educativos tradicionales desarrollaron contenidos de corte centralmente académico; los programas de formación tomaron como base la descripción detallada de las tareas y operaciones vinculadas a un puesto de trabajo. Hoy en día, los nuevos estándares, que sirven de base a los programas de formación, describen el trabajo competente: un conjunto de habilidades y actitudes movilizadas para resolver exitosamente una situación particular en el desempeño laboral.

Adicionalmente, ante el creciente número de ofertas formativas tanto públicas como privadas, los niveles de calidad de los certificados son disímiles creando, entre otras cosas, la necesidad de mecanismos que garanticen la conexión entre la formación y las necesidades de los empleos. En varios países se acudió a la elaboración de estándares –en la cual participaban empleadores y trabajadores y muchas veces amparadas en medidas de política activa originadas en una autoridad pública- para tratar de elevar y uniformizar los niveles de calidad de la formación y capacitación laborales.

Una reciente investigación en la Unión Europea demostró las diferencias entre varios modelos nacionales de certificación (10) de Alemania, Bélgica, Francia e Inglaterra. Aunque todos los países comparten la meta de mantener un modelo formativo capaz de responder con calidad a la demanda de las empresas y albergar la mayor cantidad posible de jóvenes y adultos con necesidades de formación; los caminos elegidos son distintos. En el cuadro siguiente se efectúa una comparación de los rasgos más fuertemente distintivos en cada uno de los casos nacionales.

 

 ALGUNOS RASGOS DE LOS SISTEMAS DE CERTIFICACION EN PAISES DE LA UNION EUROPEA

RASGO

ALEMANIA

FRANCIA

ESPAÑA

INGLATERRA

Características principales

Formación alternada empresa-centro (formación dual).

Responsabilidad de la formación a cargo de la empresa

Educación y F.P. reguladas por el Ministerio de Educación. Reconocimiento de aprendizajes previos para adultos. Varios programas de certificación en empresas Tres subsistemas de formación. Reglada, en el ciclo educativo; Ocupacional, para desempleados y, Continua, para trabajadores Un marco nacional de niveles y áreas de competencia regulado por una Autoridad Nacional, en lo educativo y lo laboral.

Regulador

Instituto Federal para la F.P.

BIBB

Ministerio de Educación Instituto Nacional de las Cualificaciones

INCUAL

Autoridad de CurrÍculo y Cualificaciones

QCA

Estándares

Nacionales, fijados por el BIBB Referenciales nacionales fijados por el Ministerio de Educación Perfiles ocupacionales establecidos y reglados mediante Real Decreto Establecidos con el liderazgo de las cámaras empresariales

Fortalezas

Práctica laboral.

Empresa lidera la formación. Estándares nacionales con autoridad única.

Regulación de alta confiabilidad por ser pública y nacional.

Educación y F.P. integradas.

Referentes nacionales y focalizados en diferentes clientes. F.P. integrada al sistema educativo Un marco nacional comprehensivo e integrador. Educación y F.P. integradas.

Aspectos críticos

Se cuestiona la eficiencia del sistema dual por su estrecho foco en una sola práctica Criticas de los empleadores a la baja aplicabilidad de los diplomas por prevalecer contenidos académicos Necesidad de una mayor coordinación entre los sistemas de formación inicial, continua y ocupacional. En el afán de describir objetivamente se llegó a un exceso de calificaciones y descripciones

Antecedentes históricos

Primeras reglas para la formación industrial en 1925

Sistema dual: 1964

1ª. escuela de artes y oficios: 1803. Creación del C.A.P.: 1919 Institutos técnicos establecidos:1925 Primeros certificados en mitad de los 70. Ley general de educación fines de los 90. Iniciativas privadas para la capacitación: 1878 (City and Guilds)

Normas de competencia al final de los 80.

Fuentes: Construcción propia con base en: QCA. Report of the independent review of the UK national occupational standards programme. 2001. CEDEFOP. Certification and legibility of competences. 2001. Fretwell, David. A Framework for defining and assessing occupational and training standards in developing countries. 2001.

 

Como se describió al inicio de este documento, en América Latina se registra una variedad de aplicaciones en materia de certificación; para establecer una comparación, a guisa de ejemplo, presentamos un cuadro en el que se han extractado solamente algunas experiencias a fin facilitar la comparación de sus distintas intencionalidades y actores principales:

 

RASGOS DE ALGUNAS EXPERIENCIAS DE CERTIFICACION EN AMERICA LATINA

IDENTIFICACIÓN

Programa de Certificación de la Calidad Profesional para el sector turismo. Brasil Programa piloto de certificación de competencias laborales.
Chile.
Consejo de Normalización y Certificación de Competencia Laboral.
México
Instituciones de Formación Profesional (11)
(Varios países)

Liderazgo

Sector privado:

Instituto de Hospitalidad.

Sector Público y sector privado:

Servicio Nacional de Capacitación y Empleo. SENCE.

Fundación Chile

Sector público:

Secretaría del Trabajo

Sector público:

INA, INTECAP, INSAFORP, INFOP, SENA, INFOTEP,

Sector privado:

SENAI, SENAC

Cobertura

Hotelería y Turismo Turismo, Construcción, Minería

Nivel nacional

Nacional

Ocupaciones según demanda

Sectorial según áreas de atención

Estándares

Basados en versión propia del análisis funcional Basados en el análisis funcional Basados en análisis funcional Basados en análisis funcional y DACUM

Aspectos críticos

Transferibilidad

Mayor participación sindicatos

Accesibilidad para desempleados

Altos esfuerzos coordinación sector público-privado. Amplia oferta de estándares, baja demanda por certificados

Integración con la F.P.

Insertarse en la política pública de empleo y formación

Fortalezas

Alta credibilidad

Empresarial

Consejo Nacional de Certificación Tripartito

Credibilidad derivada de los actores involucrados

Visión de educación a lo largo de la vida

Credibilidad

Alta transferibilidad

Participación del sector privado

Credibilidad

Capacidad técnica de la IFP

Asociación con el proceso de F.P

Histórico

Interés por la competitvidad apoyado con recursos de banca de fomento.

Inició en 1999

Interés por la competitividad y la eficiencia de la formación. Apoyo de la banca de fomento y recursos nacionales. Inició en 2000 Diagnóstico de competitividad nacional. Perspectiva del NAFTA.

Apoyo total del gobierno y banca de fomento.

Inició en 1996

Interés por mejorar la provisión de la F.P su calidad y cobertura.

Solicitud sector empresarial. Inició desde 1997

Fuente: Elaboración a partir de documentos institucionales de las experiencias referidas y conceptos propios.

Agreguemos ahora una consideración que nace de verificar la vieja regla metodológica según la cual, no hay segundo sin primero. O sea, la existencia de un modelo de certificación de tercera parte presupone la de uno de segunda y entonces, debe existir también un modelo de primera parte. La certificación de primera parte es otorgada por la institución que hace la formación y que dispone de los mecanismos para asegurar la calidad, transparencia y validez del certificado. Las instituciones de formación de América Latina caen, casi todas, dentro de este modelo. Al efecto desarrollan las funciones de formación, evaluación y certificación.

Normalmente los modelos de segunda parte se verifican en el sistema educativo formal, un certificado de culminación de curso requiere la firma de una autoridad de segunda parte, usualmente el Ministerio de Educación. Ello significa que dicha autoridad dispone de los mecanismos de verificación de calidad y los aplica; en prueba de ello refrenda el certificado.

En el modelo de tercera parte, en cambio, hay una plena separación de funciones y preferencialmente, de organismos. Por un lado los que forman, por otro los que evalúan y en la tercera parte los que certifican. Su origen se ubica en la Inglaterra del siglo XVIII cuando el Estado intentó regular su sistema de formación, con un alto protagonismo en los gremios y corporaciones; creando reglas del juego en las que estos mantuvieron su carácter certificador.

En Gran Bretaña no fue sino hasta finales del siglo XIX, con la promulgación del Acta de Educación Técnica en 1889, que organizaciones como "City and Guilds of London Institute" fueron habilitados a hacer acuerdos para la educación técnica y su certificación, trabajando con los consejos locales. La certificación fue dejada a la iniciativa de una amplia serie de mesas examinadoras, para las cuales aquella era un negocio, pero que intentaron establecerla en todas las profesiones.

Fuente: CEDEFOP. Certification and legibility of competences. 2001.

 

ARREGLOS INSTITUCIONALES DE PRIMERA, SEGUNDA Y TERCERA PARTE PARA LA CERTIFICACION

Fuente: Elaboración propia

10. Bouder, Annie y otros. Certification and legibility of competences. CEDEFOP. 2001.
11. Esta columna no pretende incluir todos los casos; muestra varios países donde sabemos, las IFP desarrollan programas de certificación a partir de perfiles por competencias.

 

Cuarta afirmación: Un sistema de certificación resuelve los problemas tradicionalmente atribuidos a las instituciones de formación.

 

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