20. El mejoramiento de la competencia de los supervisores depende principalmente
de:
- la expansión de los medios de formación sistemática para las ocupaciones
del primer nivel, y el consiguiente aumento del número de obreros
y empleados calificados poseedores de sólidos conocimientos básicos,
los que irán cubriendo las plazas de supervisión por vía de promoción;
- la organización de programas destinados a atender las necesidades
urgentes del presente, que comprendan cursos de perfeccionamiento
para los supervisores en servicio y cursos de formación para los obreros
o empleados calificados que tienen aptitudes para ser promovidos a
puestos de supervisión.
21. Los supervisores deberían poseer las calificaciones necesarias
para realizar el trabajo confiado a los trabajadores de cuya supervisión
están encargados, y ser capaces de dar instrucción a los trabajadores
nuevos. Con ese objeto, los programas de formación o perfeccionamiento
de supervisores deberían comprender no sólo los cursos típicos del método
de adiestramiento dentro de la empresa (A.D.E.), sino también, de acuerdo
con las necesidades de los cursantes, sesiones dedicadas a completar
sus conocimientos tecnológicos prácticos o teóricos.
Técnicos medios y superiores
22. Se debería estudiar en cada país si los medios de formación existentes
satisfacen las necesidades presentes de técnicos medios y superiores
y las que resultan del desarrollo económico futuro.
23. 1) Ante la escasez actual de técnicos medios y superiores y las
necesidades previsibles del futuro, convendría adoptar medidas tales
como:
- aumentar la capacidad de los medios regulares de formación, según
un orden de prioridades determinado sobre la base de necesidades comprobadas;
- atraer a los estudios técnicos a un número mayor de jóvenes;
- relacionar los estudios primarios y secundarios más estrechamente
con el mundo del trabajo en todos sus aspectos;
- ampliar el sistema de orientación escolar y profesional, de manera
que los jóvenes dispongan de suficientes informaciones sobre las oportunidades
educativas existentes y las oportunidades de empleo que ofrece la
economía;
- suprimir los obstáculos que impidan el traspaso de estudiantes de
una rama a otra del ciclo secundario, o el ingreso a la universidad
a los estudiantes del ciclo secundario técnico;
- aumentar las ayudas económicas de estudio en las formas que mejor
se adecuen a las costumbres del país;
- relacionar los establecimientos de enseñanza con las empresas, a
fin de obtener que éstas les presten cooperación, ya participando
en los consejos asesores que opinan sobre la orientación de la enseñanza,
ya facilitando a las escuelas o universidades, informaciones tecnológicas
o equipo, ya recibiendo a estudiantes en calidad de practicantes.
2) Por otra parte, se debería recurrir además, a la implantación de
cursos con régimen de asistencia alternada "escuela-empresa"
y de cursos vespertinos, a fin de facilitar la promoción por el estudio
a los que trabajan y, al mismo tiempo, ganar para el nivel técnico medio
y superior a personas con aptitudes que, de no disponer de cursos de
esos tipos, se ven obligadas a continuar trabajando en un nivel inferior
al que podrían alcanzar mediante el estudio sistemático, con perjuicio
para la productividad nacional.
Formación profesional y productividad
24. La generalización de los métodos modernos de dirección de empresas
y la aplicación cada vez más extendida de las técnicas de ingeniería
industrial, en procura del mejoramiento de la productividad, contribuyen
a que se comprenda mejor la función que cabe asumir a la dirección de
las empresas en cuanto a la formación de su personal, así como también
cuáles son los criterios que conviene seguir para elegir, en cada caso
particular, las formas más apropiadas de concretar la cooperación en
materia de formación profesional, entre las empresas y los organismos
que componen el sistema nacional de educación y formación profesional.
25. La división del trabajo entre los sistemas nacionales de educación
y de formación profesional y la dirección de las empresas debe fundarse
en el principio de que la función principal de aquél es la de dispensar
la preparación básica para los diferentes niveles de calificación profesional
con miras a satisfacer necesidades cualitativas promedio, mientras que
la función principal de la empresa en la materia, es la de completar
o especializar la preparación básica para facilitar la adaptación del
trabajador, cualquiera que sea su nivel de calificación, a un puesto
de trabajo determinado.
