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Reunión Tripartita sobre las prácticas óptimas en los sistemas de trabajo flexible y sus efectos en la calidad de la vida laboral en las industrias químicasGinebra, 27-31 de octubre de 2003En la actualidad, las industrias químicas se enfrentan a importantes desafíos, especialmente en lo que se refiere a los cambios en materia de flexibilidad laboral. Durante los últimos diez años, se han perdido en todo el mundo más de un millón de puestos de trabajo en el sector de las industrias químicas, especialmente en los países con economías en transición. Sin embargo, en Asia (con la excepción del Japón) se ha registrado un incremento, notable en algún caso, del número de puestos de trabajo en el sector de las industrias químicas; y, en los países desarrollados, el empleo se ha mantenido al menos relativamente estable en las grandes empresas multinacionales del sector, observándose tan sólo un leve descenso durante el último decenio. En muchos países se han implantado sistemas de remuneración basados en el rendimiento, de modo que la competencia se ha convertido ahora en un factor decisivo para determinar la remuneración, la promoción en el empleo y el desarrollo profesional. Como consecuencia de ello, el nivel salarial suele fijarse en función de cada trabajador y de su rendimiento individual más que atendiendo a la categoría laboral de que se trate. En el sector de los productos químicos, siguen siendo mayoría los hombres, y las mujeres trabajan principalmente en labores administrativas y en las oficinas. La mayoría de las mujeres que ocupan puestos directivos desarrollan su labor en el ámbito jurídico, de los recursos humanos, las actividades públicas y en otros puestos administrativos. La existencia de políticas que tratan de conciliar el trabajo y la vida familiar permite que hombres y mujeres puedan seguir desarrollando sus carreras profesionales. Sin embargo, algunos sistemas de trabajo por turnos son difícilmente conciliables con la vida familiar. En las industrias químicas predominan los turnos de trabajo continuos pese a que, en algunos casos, resulta difícil conciliarlos con la vida cotidiana. La semana laboral comprimida o los turnos de 12 horas pueden beneficiar por igual a los trabajadores y a las empresas: por ejemplo, los trabajadores por turnos disponen de más días libres que en otros regímenes de trabajo, lo cual mejora su calidad de vida; y las empresas se benefician porque logran la necesaria continuidad de las actividades. Sin embargo, al crear modelos de trabajo por turnos, es preciso abordar diversas cuestiones sociales y de salud. Los cambios en las relaciones de trabajo dentro de las industrias químicas han llevado a los interlocutores sociales a reforzar el diálogo social sectorial como medio para abordar los principales temas de negociación, uno de los cuales es la flexibilidad en el trabajo.
La Oficina Internacional del Trabajo ha preparado como documento de base para la discusión un informe titulado Las prácticas óptimas en los sistemas de trabajo flexible y sus efectos en la calidad de la vida laboral en las industrias químicas (pdf, 542k). Contacto para mayor información:Sr. Yasuhiko Kamakura, |
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