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Protección social:
Seguridad y salud en la agricultura
Junto con la minería y la construcción, la agricultura figura entre las tres ocupaciones más peligrosas. En algunos países, el índice de accidentes mortales en la agricultura duplica la media del conjunto de los demás sectores. Según estimaciones de la OIT, de un total de 335.000 accidentes fatales anuales ocurridos en los lugares de trabajo en todo el mundo, cerca de 170.000 se produjeron en el sector agrícola. Durante todo el decenio pasado el índice de mortalidad ha permanecido alto en este sector.
La maquinaria (tractores y cosechadoras, entre otros) es la principal responsable de las muertes y lesiones ocurridas. La exposición a los plaguicidas y otros productos agroquímicos que provocan lesiones o envenenamientos fatales contituye otra de las principales fuentes de riesgos. La manipulación de animales y el contacto con plantas y agentes biológicos peligrosos que provocan alergias, problemas respiratorios, infecciones zoonóticas y parasitosis, son otros de los riesgos inherentes al trabajo agrícola. La pérdida de audición provocada por el ruido, los desórdenes músculoesqueléticos como el dolor de espalda, generados por lesiones a repetición, el estrés y los trastornos psicológicos son también frecuentes. La situación es especialmente precaria en los países en desarrollo donde la educación, la formación y los sistemas de seguridad son inadecuados para prevenir las lesiones y la enfermedad.
La exposición a las sustancias agroquímicas plantea un riesgo creciente en el trabajo agrícola. Las ventas de plaguicidas y su utilización han continuado aumentado en los últimos años. En los países en desarrollo, los riesgos son mayores debido a la utilización de sustancias químicas tóxicas cuyo uso está prohibido o se ha limitado en otros países, a la aplicación de técnicas sin velar por su seguridad, al mal mantenimiento de los equipos, a la desinformación o insuficiente información del usuario, al almacenamiento de productos en condiciones inadecuadas y a la reutilización de los contenedores de productos químicos en desuso para almacenar agua o alimentos. Se estima que los envenenamientos con plaguicidas se cifran entre 2 y 5 millones cada año, de los cuales 40.000 son mortales.
En la mayoría de los países el registro y la documentación de los peligros ligados al trabajo agrícola son insuficientes. Las cifras oficiales no suelen revelar la verdadera situación en lo que respecta a los accidentes del trabajo, presentando cifras inferiores a las reales.mejores. En muchos países los trabajdores agrícolas no gozan de prestaciones por lesión o enfermedad, ya sea porque no existen o porque han sido excluidos expresamente de los regímenes de protección social. En los casos de enfermedad o lesiones asociadas con la manipulación de productos agroquímicos, la notificación deficiente se conjuga con la dificultad de establecer un diagnóstico correcto. Muchos de estos trabajadores nunca han viso médico porque nunca ha habido médicos a una distancia razonable del lugar en que viven.
Una de las peculiariedades del trabajo agrícola reside en que el lugar de trabajo y el lugar en que se vive son prácticamente los mismos. Cuando esto ocurre la contaminación ambiental y los riesgos derivados del trabajo se hacen extensivos al ambiente familiar. La contaminación de la comunidad exterior al espacio de trabajo con plaguicidas puede provenir de una contaminación de los alimentos, la utilización inapropiada de recipientes contaminados para almacenar agua o alimentos, la utilización de semillas tratadas con productos químicos para el consumo humano y la contaminación de las aguas del subsuelo con desechos químicos. Las comunidades rurales no tienen la educación y la información necesarias para hacer frente adecuadamente a los riesgos que tienen ante sí.
Para una selección de publicaciones de la OIT sobre seguridad y salud en la agricultura, pulse aquí.
Enlaces y recursos útiles
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