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Las organizaciones de empleadores son entidades creadas para organizar y promover los intereses colectivos de los empleadores. Como esos intereses colectivos varían en amplitud y contenido entre unos países y otros, la estructura, el régimen de afiliación y las funciones de las organizaciones de empleadores reflejan esa fuerte diversidad nacional.
Las organizaciones de empleadores desempeñan distintas funciones. Para todas ellas son importantes el incremento de la afiliación, la generación de ingresos y la mejora de las relaciones con sus miembros. Aunque en el caso de muchas de ellas su razón de existir es históricamente su intervención directa en los procesos de negociación colectiva, tratan también de influir por otras vías en el entorno del mercado de trabajo y de las relaciones laborales, por ejemplo participando en instancias oficiales y en consultas sobre cuestiones del mercado de trabajo y defendiendo en ellas los intereses de sus miembros.
Las organizaciones de empleadores también prestan a sus miembros servicios de información, formación y asesoramiento. Pueden actuar asimismo como puntos focales para que las empresas que desean mejorar su gestión de los recursos humanos establezcan un diálogo y compartan información sobre buenas prácticas acerca de esa cuestión. En este contexto, las organizaciones de empleadores suelen desempeñar un papel de concienciación con sus miembros, a los que aconsejan prácticas que pueden contribuir a que obtengan mejores resultados.
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