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Análisis

Empleos, inclusión social y crecimiento deberían ser las prioridades de la UE

El Director General de la OIT, Guy Ryder, analiza las prioridades de la Unión Europea en el marco de su primera visita oficial a Irlanda, país que ocupa la presidencia rotativa del Consejo de la UE.

Opinión | 14 de febrero de 2013
Con frecuencia me preguntan si los niveles que ha alcanzado el desempleo en Europa del Sur amenazan la estabilidad social. Sí, ciertamente lo hacen.

En apariencia, la zona del euro parece haber recuperado cierta estabilidad, pero la economía real aún atraviesa graves dificultades.

El Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, no exageraba cuando hace poco advirtió que algunas zonas de Europa están experimentando “una verdadera emergencia social”.

La UE debe conferir un significado real a la dimensión social, que incluye el diálogo social."
Debemos actuar antes de que este descontento que se está gestando degenere en episodios de tensión y sublevación que tendrán repercusiones en toda la región.

¿Cómo debemos proceder? Para comenzar, debemos cambiar nuestras prioridades. El empleo, la inclusión social y el crecimiento sostenible deben estar en el corazón de la acción de la UE y del mundo.

El FMI reconoció que el tratamiento de austeridad fue más fuerte de lo que se pensaba. La lección que podemos extraer es que la dosis debe ser reducida. Los programas esenciales, como aquellos dirigidos al desempleo juvenil, deberían estar salvaguardados de los recortes presupuestarios.

Las políticas sociales inteligentes – como los programas que ayudan a los desempleados a encontrar trabajo o los sistemas que ofrecen seguridad social a los miembros vulnerables de nuestra sociedad – no pueden ser considerados sólo un costo. Son una inversión en nuestro futuro.

No debemos tranquilizarnos con la ilusión de que hemos superado la crisis, que no es necesario adoptar medidas adicionales. Para las personas que están en paro, la crisis está muy cerca y la fila de desempleados es cada vez más larga.

El informe Tendencias Mundiales del Empleo 2013 de la OIT muestra que más de 200 millones de personas estarán desempleadas este año, y se estima que está cifra continuará aumentando. Además, casi 40 millones de personas han perdido la esperanza de encontrar un empleo y han abandonado el mercado laboral.

Los jóvenes son los más afectados. En la zona euro en general, el desempleo juvenil alcanza el 22 por ciento, y en algunos países como España y Grecia supera el 50 por ciento.

En Irlanda, las personas están pagando un precio alto para reparar las consecuencias desastrosas de las prácticas irresponsables del mundo financiero. Encontrar una solución justa y equitativa para la cuestión de la deuda soberana que aligere la carga de los hombros de los trabajadores, los empresarios y los contribuyentes es una prioridad si Irlanda y otros países afectados por la deuda soberana han de regresar al crecimiento y la creación de empleo.

La UE debe conferir un significado real a la dimensión social, que incluye el diálogo social, como fue anunciado en la hoja de ruta elaborada para completar la unión económica y monetaria de Europa. Debería ayudar a los países miembros a implementar sistemas de garantías para los jóvenes, incrementar la diversificación industrial, fomentar la eficacia de los servicios del mercado laboral, aumentar la creación de empleo e intensificar la inversión social.

La Presidencia irlandesa del Consejo de la UE ha manifestado claramente que se está moviendo en esta dirección al anunciar que el empleo y el crecimiento tendrán un lugar prioritario en su agenda. Ésta es una buena noticia. Al mismo tiempo, el Comisario europeo de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión, László Andor, hizo un llamado a favor de una unión monetaria con rostro humano, y este mes anunciará un plan de inversiones sociales.

El diálogo social es un recurso vital para la Unión Europea. Desafortunadamente los sistemas de negociación colectiva, que son las bases del diálogo social, han sido debilitados en diversos países de la UE. Esto hará más difícil que los salarios crezcan al mismo ritmo que la productividad.

El hecho de que Irlanda ejerza la Presidencia del Consejo de la UE durante este período crítico representa una oportunidad importante para reafirmar los valores del diálogo social que desempeñaron un papel fundamental en la recuperación y crecimiento de la economía irlandesa en los años 80 y 90.

Aprovechar esta oportunidad estará en consonancia con la contribución extraordinaria de Edward Phelan, uno de mis predecesores, un irlandés que dedicó su vida a la justicia social. Phelan fue el arquitecto de la estructura tripartita que reúne a gobiernos, trabajadores y empleadores, la cual sustenta los principios y valores de la OIT desde hace casi un siglo.

Cuando las personas no tienen trabajo, hay menos seguridad. Si a ello se suman las crecientes desigualdades sociales y de ingresos dentro y entre los países, lo que obtenemos es una receta para la inestabilidad económica, política y social.

Esto puede y debe evitarse.

Ha llegado el momento de actuar.